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La crítica: teatro

Amarillo

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  • 2009-07-03•Cultura

Dramaturgia "reterrealista".
Dramaturgia "reterrealista". Foto: Especial

Un hombre ha partido y no se sabe nada de él. Amarillo, Texas, es el destino al que nunca arribó. Una mujer en la distancia reconstruye su cuerpo, su identidad, su probable itinerario y un discurso imaginado del ausente… Ese hombre y esa mujer tienen múltiples rostros, cientos de miles de identidades que conforman la imagen de un pueblo en éxodo continuo que se vacía lentamente.” Bajo esa premisa, que suena anecdótica pero no tiene un desarrollo tal, el espectáculo Amarillo es la versión muy particular —sobre un tema tan llevado y traído— de la agrupación Teatro Línea de Sombra. El tema de la migración y el del narco han sido moneda de uso de una dramaturgia anecdótica, “reterrealista” (como se burlaba el legendario Julio Castillo) y de una denuncia chata y elemental. Este Amarillo escapa de clasificaciones porque si le colgamos la clasificación de “espectáculo multimedia” se queda corto y le recuerda al espectador esos “experimentos” curiosos y aburridos, ocurrente y por ello impunes que solemos ver. Amarillo es un trabajo sólido como la roca, poesía escénica conmovedora, brutal, bellísima.

A partir de textos brevísimos del dramaturgo regiomontano Gabriel Contreras, de texturas teatrales que apuestan por un minimalismo absoluto, se teje este trabajo que admite —por ejemplo— la intromisión del maravilloso y terrible poema Muerte de Harold Pinter. Aquí el concepto de dramaturgia resulta imposible disociarse de la multiplicación de videos referenciales de la migración al tiempo que las acciones de la escena se multiplican con cámaras a nivel de piso y en la parrilla del teatro en una especie de eco visual que nos habla de la tragedia multiplicada por millones de seres desarraigados.

No se puede escribir sobre Amarillo sin re-sentir las emociones que genera y uno desearía que el espacio periodístico se expandiera. Valga decir que pocas veces, en la basta y caótica cartelera teatral mexicana, podemos consignar que se ha producido un verdadero poema teatral. Línea de Sombra, con Jorge Vargas a la cabeza, acaba de conquistarlo. Chin-chin el que se la pierda.

• Teatro El Milagro,
Milán 24 (a dos pasos de los mojitos del bar Milán),
colonia Juárez,
del 6 al 21 de julio,
lunes y martes 21 horas.

Jaime Chabaud Magnus