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Abel Galván presenta su jardín de luz

El pintor tapatío vuelve a colgar sus cuadros en los muros. Y esta vez los elegidos fueron los de la galería Guacha Bato, donde mañana se inaugura la muestra Adán es nada y Eva es ave, en la que, dice, presenta su nueva cara plástica.
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  • 2009-07-02•Cultura

El artista presenta 25 cuadros trabajados en acrílico. La exposición, dice, nació del pago de una deuda.
El artista presenta 25 cuadros trabajados en acrílico. La exposición, dice, nació del pago de una deuda. Foto: Tonatiuh Figueroa

Qué se necesita para el Principio? Libertad, alas, colores, vida, luz. Y la luz ha llegado a la obra de Abel Galván en su trabajo Adán es nada y Eva es ave, 25 cuadros trabajados en acrílico, tela y madera, de un metro por un metro. La serie, que recopila el trabajo del pintor de los últimos tres meses, se exhibirá a partir de mañana en la galería Guacha Bato.

La idea del trabajo de la exposición nació a partir de una deuda que tenía el artista plástico. Galván había hecho la promesa a un amigo cercano de pintar un árbol para el nacimiento de su hija. El encargo fue hecho desde que la esposa se encontraba embarazada. Aitana, la hija de su amigo, tiene ya dos años y la pieza recién ha sido entregada. “Pero la verdad es que valió la pena la espera, porque le entregué un cuadro más grande de lo que le había prometido”, confiesa Abel entre risas.

“Al árbol de Aitana le están saliendo alas”. Esa es la frase que escribió el pintor en el cuadro de la pequeña y la frase detonó un espacio interior que Galván parecía haber abandonado hace ya un buen tiempo: la literatura doméstica. “La verdad es que me encantó el resultado plástico del cuadro que hice. Y eso me llevó a hacer literatura de casa. O sea, de esas cosas que sólo te atreves a leer entre tu círculo íntimo, porque la mayoría de las cosas son cursis y malas”, comenta el artista plástico.

El árbol funciona en esta serie de cuadros como la figura central. Además, en las obras aparecen mencionados reiteradamente Adán y Eva, los personajes bíblicos que hacen referencia a los principios del ser humano. Y los cuadros abundan en colores verdes, rojos, amarillos. Todo pareciera hablar de principios, de comienzos, de nacimientos, o bien, de renacimientos.

El estudio de Abel Galván es un oasis que se abre pleno en medio del smog y el ritmo frenético de una ciudad cada vez más alocada. En pleno corazón del Centro Histórico de Guadalajara, se abre una puerta líquida que recibe al visitante en su interior, pleno de luz y de vida. Lejos quedan los políticos embelesadores en el apogeo de su caza de votos o los gritos de las eternas manifestaciones. El pintor se refugia en una casa vieja, en una transformación que no acaba. El aire de la creatividad se respira en un espacio donde resplandece la luminosidad del sol. Y el entorno, parece haber influido al artista, quien dice sentirse en un tiempo de metamorfosis.

“La obra y los escritos que ésta me detonó están llenos de un tono muy esperanzador. La verdad me siento así, bien bonito. Me siento como abrazado por la luz, cobijado por la luz y espero que mi obra siga siendo así: bien bonita. La verdad, para mí, ya estuvo bueno de revolcarse en la mierda. Así debería llamarse la exposición: Qué bonito, porque es la expresión que han exclamado los que ya han visto la obra. Quienes asistan a la exposición serán recibidos con un mensaje: Bienvenidos a un jardín de luz”, sentencia Abel Galván.

El pintor recién ha estrenado su página web, www.abelgalvan.tk, que trabajó en colaboración con Ricardo Enciso, en donde puede revisarse parte de su obra. Para la primavera del 2010, Galván prepara una exposición que funcionará como una revisión de sus 20 años de carrera, en la que se exhibirán más de 300 obras en el Ex Convento del Carmen.

Adán es nada y Eva es ave se inaugura mañana, a las 20:30 horas, en la casa galería Guacha Bato, que está en Contreras Medellín 357, esquina con Angulo.

Guadalajara. Ignacio Dávalos