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Entrevista: Eugenio Polgovsky

“Mi película es un tejido de miradas”

La explotación laboral infantil es el tema del documental Los herederos, que se exhibe en el Foro Internacional de Cine de la Cineteca Nacional.
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  • 2009-06-27•Cine

Escena de la cinta de Polgovsky.
Escena de la cinta de Polgovsky. Foto: Especial

Corren buenos tiempos para Eugenio Polgovsky y su película Los herederos. En menos de una semana obtuvo el reconocimiento al Mejor Documental en el III Festival de la Memoria celebrado en Tepoztlán y en la misma categoría se impuso en la Competencia Latinoamericana dentro de la XIII edición del Festival de Documentales en Santiago de Chile. Por si fuera poco, la UNICEF financiará el transfer de digital a 35 mm, y su exhibición masiva en el otoño próximo. Entre tanto, este largometraje que retrata las condiciones en que trabajan centenas de niños a lo largo del país, se exhibe dentro del Foro Internacional de Cine, organizado por la Cineteca Nacional.

¿Cómo surge la idea de Los herederos?

De mi documental anterior, Trópico de Cáncer, donde conviví y retraté a personas que sobreviven de sacar animales muertos y plantas de la zona semidesértica de San Luis Potosí. Ahí vi que los niños y niñas son un pilar en el sostén de la familia, es una miseria extendida de generación en generación. Esto me llevó a enfocarme en la dramática situación rural. Comencé a investigar sobre la OIT, la UNICEF y la marginación. Me di cuenta de que el proyecto era muy amplio, de una gran complejidad y riqueza. Hice un par de viajes, primero de una manera totalmente independiente, con mis recursos. Ya fraguada la idea apliqué a un par de convocatorias, el Fonca me negó el apoyo, luego busqué en el Fondo Huber Bals del Festival de Rotterdam y en el Visions Sud Est de Suiza, ambos me lo concedieron y completé el resto con mi productora Tecolote Films. Otra ventaja es que el cine digital abarata los costos. Decía Tarkovsky que mientras el cine dependa del dinero es un arte infeliz. Creo que cada vez son menos los infelices.

El documental está filmado en Guerrero, Oaxaca, Sinaloa, Nayarit, Puebla, ¿por qué esos estados?

Algunos son muy pobres, en los que se acrecienta el trabajo infantil por la necesidad de sobrevivencia de la familia; y otros son estados receptores de migrantes internos. Por ejemplo, en Sinaloa y Nayarit reciben a los niños jornaleros de Guerrero y Oaxaca que viajan con sus familias durante las temporadas de cosecha. Quise retratar diversas geografías y abarcar un poco de todo.

Para efectos de la película la edición juega un papel muy importante…

A pesar de retratar múltiples historias, una niña zapoteca que teje un rebozo me inspiró para armar la película como un tejido de miradas. Ahí resolví el acertijo de la edición, me permitió unificar diversos contextos aparentemente tan lejanos.

Una de las reflexiones de la película tiene que ver con el hecho de que son niños, pero viven y trabajan como si fueran adultos…

Exacto. Fueron tantas historias y con tal diversidad en los tipos de trabajo, que ver a los niños me suscitó una gran tristeza que se convirtió también en un detonante para este proyecto. Ver la madurez e incluso vejez en el rostro de un niño es terrible. Un niño que pasa siete horas diarias bajo el sol, desnutrido, pizcando ejotes, tiene una mirada seria que le genera un silencio que sólo es reflejo de una injusticia muy grande. Por supuesto, tomando en cuenta que vivimos en la decimoquinta economía del mundo. Es inaceptable que esto suceda en paralelo a que tenemos a varios de los hombres más ricos del mundo.

¿Por qué despojar al documental de información económica o sociológica y concentrarse únicamente en las jornadas de los niños trabajando?

Podríamos mostrar las cifras y toda la cuestión institucional a través de estudios. Es grave que existan 3.6 millones de niños trabajadores en México, de los cuales 1.2 millones tienen entre tres y 14 años, algo que a su vez es inconstitucional. Pero quise ceñirme a la mirada, que contempláramos y que el espectador pudiera asistir a la vida cotidiana de los niños trabajadores. También quería que esta película fuera un homenaje a estos menores y no que sólo fuera desesperanza y oscuridad. El documental se construye como una sinfonía para contemplar estos contrarios. Otro objetivo del documental es cuestionarnos sobre cuáles son los orígenes y factores que desencadenan estas realidades, básicamente es la pobreza.

¿Desde el principio se planteó la película sin diálogos?

Tengo fe en que la fotografía, la edición y los sonidos ambientales son suficientes para contar la historia. Soy un narrador y trabajé en ese sentido, queriendo, a través de la mirada y la fuerza metafórica de la edición, alcanzar a reproducir los momentos en los que yo asistí y con asombro participé, siempre queriendo que la cámara fuera el catalizador de este asombro. Digamos que es trabajar la invisibilidad pero desde una mirada subjetiva.

Una película sin diálogos y sostenida en una mirada a una realidad complicada, es también una exigencia para el espectador…

El discurso lo construye el espectador. Yo le impongo una manera de recibir la historia, pero creo que tanto los espectadores como los lenguajes visuales están más que listos para recibir una narración como Los herederos. Afortunadamente la experiencia en las salas abre muchos caminos. No es un cine fácil, pero es un cine que intenta exortar a la reflexión.

Carlos Jordán
gonzalezjordan@gmail.com