Los ojetes están más cerca de lo que aparentan
Política cero
Jairo Calixto Albarrán
Para Xavier Velasco quien, generoso,
me regaló este título
Uno siempre debe mirar hacia atrás, aunque se corra el peligro de quedar como la mujer de Lot, no sólo porque ahí está la senda que nunca más se debe volver a pisar, sino porque a través del espejo retrovisor puedes constatar, como los exploradores de Parque Jurásico, que las cosas están más cerca de lo que aparentan. Sobre todo si se trata de dinosaurios hambrientos como los del PRIcámbrico temprano cuyas fauces están por devorarnos al ritmo de “Experiencia probada, nueva actitud”. Un eslogan que bien se podría aplicar a las guarderías subrogadas del IMSS y Sedesol, tan misericordiosas y profesionales.
Claro que también se podría tratar no de un dinosaurio que albureramente te lo firma y te lo cumple, sino de militantes de la bicicleta que, en un ejercicio guerrillero en pro de sus derechos condenados a la alienación, nos regalaron con el dudoso espectáculo de sus encueramientos que, sin duda, habrían aterrorizado a Spencer Tunick. Con ánimo solidario me uno a su lucha y exigencias (el ciclista es el último eslabón de la cadena alimenticia del tránsito citadino), con la humilde petición de que nos ahorren la imagen de sus cuerpos desnudos —se ve que muchos de los manifestantes era ciclistas de ocasión más que de vocación— como de imitadores de los encuerados de los 400 Pueblos sobre dos ruedas.
Estemos atentos al retrovisor. No vaya a ser que las perredistas Clara Brugada y Silvia Oliva, profesionales de la lucha en lodo, se contagien y también quieran hacer estriptís integral en triciclo para aumentar el rating.
Mantengámonos pendientes. En ese retrovisor donde los objetos pueden estar más cerca de lo que aparentan, se nos puede aparecer esa tribu de ojetes que insisten en echarle tierra a la tragedia de Hermosillo y restarle toda culpabilidad al gobierno priista de Sonora que atinadamente dirige Eduardo Bours. Claro que aprovechando el viaje, el PAN exige a la PGR —que tampoco es para tranquilizarse— le arranque toda injerencia del caso a la procuraduría local, seguramente para preparar un mediático y electorero sonorazo. Sí, de cuándo acá tan preocupados los panistas, que por conveniencia o negligencia no denunciaron en su momento el tema de los negocios turbios de la familia Bours en materia de estancias infantiles.
Si El Peje hubiera leído el retrovisor de su Tsuru, la advertencia de que “Los Chuchos están más cerca de lo que aparentan”, nos habríamos ahorrado una cocinerita bastante enfadosita.


