Lo prometen empresas biotecnológicas BASF y Monsanto
En tres años, maíz que podrá tolerar sequías
2009-06-14•Tendencias
Si en la tierra está el problema, en la tierra está también la solución: científicos de dos compañías biotecnológicas encontraron en una bacteria comúnmente hallada en el suelo un gen que, incorporado a las plantas de maíz, les agrega la capacidad de resistir el estrés causado por la sequía.
Voceros de BASF y Monsanto anunciaron el descubrimiento, en la bacteria Bacillus subtilis, de un gen de ocurrencia natural que permite a cultivos comerciales de maíz, Zea Mays, mantener rendimientos más estables en condiciones de escasez de agua.
Dijeron que el producto resultante, un maíz resistente a la sequía, podría estar en los campos agrícolas del mundo tan pronto como en 2012, según las peripecias que deban enfrentar para solventar las cuestiones de regulación.
Cuando llegue al mercado, este maíz de primera generación (porque las empresas ya tienen en sus laboratorios pruebas de segunda generación) ofrecerá a los agricultores que lo siembren una mayor estabilidad en el rendimiento por hectárea.
El momento es oportuno, con todas las novedades sobre cambio climático pronosticando escasez de agua y más estrés para los cultivos comerciales. Los ministros del Grupo de los Ocho recibieron recientemente un estudio que elaboró la FAO, el brazo agrícola de la ONU, y que pronostica periodos secos más numerosos y largos, sobre todo en áreas que ya se han visto afectadas por secas.
En un informe que publicaron los científicos de Monsanto en la revista Plant Physiology, los autores explican que “las chaperonas de ARN son proteínas ubicuas y abundantes encontradas en todos los organismos vivos y los virus”.
¿Qué hacen estas proteínas? En los procesos vivos, el ARN tiende a quedarse atorado dentro de las células en configuraciones que lo inutilizan. Estas proteínas se fijan al ARN y liberan la estructura, asegurando que pueda cumplir su función biológica.
Entre las innumerables proteínas y moléculas que han estudiado los científicos de BASF y Monsanto en busca de mecanismos protectores, se encuentran las conocidas como proteínas de choque frío, CSP por sus iniciales en inglés. En particular, el informe habla de dos de estas proteínas, CspA, tomada de la bacteria Escherichia coli, y CspB, de la bacteria Bacillus subtilis.
Como indica su nombre, estas proteínas bacterianas se identificaron en microbios sometidos a condiciones de estrés por frío. Los estudios que se les hicieron demostraron que CspB es capaz de ayudar a plantas superiroes a enfrentar el estrés derivado del abasto irregular de agua.
¿Qué resultados obtuvieron? Los científicos probaron con maíz al que limitaron el suministro de agua tanto como para que las tasas de crecimiento se redujeran en promedio 50 por ciento. Comparando el maíz con chaperona contra el maíz de control, obtuvieron mejoras en el crecimiento de las hojas de 3.6 por ciento en promedio, aunque en los eventos más optimistas tuvieron mejoras de hasta 24 por ciento.
En los hechos, el gen CspB le ayuda a la planta a seguir creciendo y desarrollándose aunque el abasto de agua sea irregular, lo que reduce la vulnerabilidad de la planta en las fases de crecimiento reproductivo.
“El desarrollo de esta tendencia demuestra la fuerza de nuestro robusto motor de descubrimiento que es alimentado por nuestra inversión continua en investigación y desarrollo”, dijo en un comunicado Robert Fraley, director general de tecnología de Monsanto.
A su vez, el vicepresidente senior de investigación y desarrollo en BASF Ciencias Vegetales, Jürgen Schweden, dijo que este maíz tolerante a la sequía de primera generación “es el primer resultado de nuestra colaboración en biotecnología vegetal, de la cual estoy muy orgulloso”.
Las empresas ya hicieron las solicitudes pertinentes para poder plantar este maíz transgénico en Estados Unidos y Canadá, y también para poder importarlo a México, la Unión Europea y Colombia.
Según el comunicado conjunto de las compañías, cada año entre cuatro y cinco millones de hectáreas de maíz en Estados Unidos padecen algún grado de sequía.
Las pruebas de campo que se hicieron en 2008 en las Grandes Llanuras Occidentales su maíz aguantador cumplió o excedió la mejora meta, que era de seis a diez por ciento en algunas de las zonas más proclives a la sequía, zonas con rendimientos promedio de 4.4 a 8.1 toneladas por hectárea.
Este maíz será una formidable herramienta para la agricultura mundial: se estima que tan sólo en América del Norte las pérdidas de cultivos de maíz debidas al abasto no apropiado de agua pueden llegar al 40 por ciento del total. Una aritmética simple indica el inmenso valor potencial del nuevo gen.






