En puebla no hay equidad: comunidad lésbico-gay
2009-05-31•Reportaje
Micrófono en mano y con el torso desnudo, Nolberto asestó un duro coscorrón a la alcaldesa Blanca Alcalá:
“En Puebla capital no podremos hablar de equidad hasta que dejen de existir crímenes de odio, hasta que no haya expulsiones injustificadas en las escuelas, despidos laborales injustos; esta capital nunca estará a tiempo sin el reconocimiento legal a la diferencia. Porque no puedo decir que hay igualdad de derechos cuando tengo que esconderme en un bar gay para poder mostrar mis afectos a la persona que amo”.
Ante más de mil quinientos poblanos, integrantes de la comunidad Lésbico, Gay, Bisexual y Transgénero (LGTB) reunidos en el zócalo, el joven homosexual fue ovacionado.
“Hoy celebramos nuestra diversidad, sigamos celebrándola cotidianamente, a la par que luchamos por nuestros derechos, exigiendo trato digno en el trabajo y en la escuela, cuando no cedemos ante la extorsión policiaca, cuando defendemos nuestra forma de vestir, ser, y sobre todo, nuestra manera de amar”.
A unos metros del templete, Beatriz Amaya tomaba fotos de su hijo Alberto y sus amigos, envueltos en la bandera con los colores del arcoiris que identifica a la comunidad gay.
“No, no fue fácil asimilar que mi hijo es homosexual, que tiene un novio y no una novia. Ha sido un proceso arduo desde que me lo dijo hace cuatro años, pero él sabe que tiene todo mi apoyo y todo mi amor”.
Junto a Beatriz y otros padres de familia, una joven de la organización “Erosfera” ofrecía playeras estampadas con los rostros y frases de gays famosos de la farándula y la cultura. Elton John no podía faltar: “Me gustaría que hubiera más gays fuera del clóset, es tan lindo aquí afuera ¿no crees?”, o el artista pop Andy Warhol: “Siempre dicen que el tiempo cambia las cosas, pero de hecho las tienes que cambiar tú”.
Son sólo tres muestras del mosaico humano y multicolor que ayer recorrió el boulevard 5 de mayo y las principales calles del centro histórico; la octava marcha del orgullo LGTB tuvo ecos políticos y emotivos, ánimo festivo y exigencia de derechos, incluyendo una clausura simbólica del Congreso estatal por la aprobación de la polémica “ley Bailleres”.
Una marcha que fue como una patada al clóset imaginario, que no pasó desapercibida para cientos de poblanos y turistas curiosos que se toparon con Drag queens, reinas de belleza transgénero, cupidos, parejas gays y lésbicas, una mujer maravilla y hasta una Adelita gritando consignas y ondeando banderas multicolor; ni siquiera para tres partidos políticos oportunistas, que buscaron colgarse de una lucha que no ha cesado desde hace años.
“¡No somos cinco, no somos diez, pinche gobierno, cuéntanos bien!”
Minutos después del medio día inició el largo andar del parque Juárez hasta el zócalo. En el trayecto, que duró más de tres horas, destacaron porras y frases coreadas a todo pulmón por los miembros de la comunidad LGBT poblana:
“Que no, que sí, volvimos a salir”, “olé, olé, olé, olé; soy gay, soy gay”, “no somos machos, pero sí somos muchas”, “de noche y de día, arriba la putería”, “va a caer, va a caer, la homofobia va a caer”, “derechos iguales a lesbianas y homosexuales”. “La gente consciente se une al contingente”, “el que no brinque es ‘buga’”, “¡No somos cinco, no somos diez, pinche gobierno, cuéntanos bien!”
Cerca de los manifestantes que no dejaban de brincar y corear iba una camioneta roja avanzando lentamente, dentro de ella Gregorio Gómez, candidato a diputado federal por el Partido Verde Ecologista del distrito nueve, observaba cómo sus achichincles entregaban propaganda a las decenas de mirones boquiabiertos. En cuanto los contingentes dieron vuelta en la 7 oriente para enfilarse al Congreso, la camioneta tomó otro rumbo.
“Las organizaciones que participamos en la marcha desde un principio nos deslindamos de la participación de partidos políticos y candidatos, pero no podemos evitar que se ‘cuelguen’ de la marcha. Es lamentable que solamente en tiempos electorales se acerquen a nosotros, sin propuestas”, aseguró Onan Vázquez, uno de los organizadores de la marcha.
La que sí se mantuvo todo el recorrido fue María del Rosario Sarmiento Ramos, candidata del Partido Socialdemócrata (PSD) por el distrito once, quien aseguró que desde hace años “apoya la causa de homosexuales y lesbianas”.
Del PRD no acudieron candidatos ni dirigentes locales, pero sí un grupo de jóvenes del Distrito Federal con banderas de ese partido que no duraron mucho en la marcha.
“Proponemos a los partidos y a sus candidatos que organicen un foro, queremos escuchar sus propuestas, queremos saber cuál es su agenda respecto a la diversidad sexual”, señaló Onán Vázquez a los reporteros al percatarse de la presencia de los políticos oportunistas.
Los gritos y consignas tuvieron más volumen y resonancia en las calles del centro, donde la gente detuvo su paso y salió a los balcones para observar la marcha. Los homosexuales no desperdiciaron la oportunidad y cambiaron la cantaleta:
“Atrás de los balcones, se esconden los maricones”, “Atrás de las persianas, se ocultan las lesbianas”.
Además de los colores del arcoiris en banderas, pelucas, estolas, playeras o pintados en los torsos desnudos de varios jóvenes, llamaban la atención decenas de mantas y pancartas que expresaban la razón de ser de la movilización:
“Porque entre las familias también hay diversidad, en derechos queremos igualdad”, “Soy orgullosamente gay”, “La diversidad sexual pone a Puebla a tiempo”, “Mi cuerpo es mío, yo decido sobre él”, “Alto a la homofobia en Puebla: no más crímenes de odio contra homosexuales”, “Odio=muerte”.
Entre los gritos de la multitud que no dejaba de avanzar, Beatriz Amaya rememora cómo aprendió a superar el conflicto y los sentimientos de culpa, ya que fue la única responsable de la educación de su hijo. “Busqué ayuda con psicólogos y ellos me dejaron claro que yo no intervengo en su preferencia sexual, que no he fallado como mamá ni él como hijo”.
Después, esta poblana agrega: “Las expectativas que tengo hacia él han cambiado, pero no se han perdido, Alberto no dejará de alcanzar sus metas profesionales o académicas sólo por ser homosexual; tengo claro que no tendré una nuera, y tal vez tampoco nietos, pero siempre estaré cerca de mi hijo y no dejaré de quererlo. Soy la feliz madre de un ser humano único, juntos formamos una familia, no importa lo que digan los diputados del PAN y del PRI”.
Al final de la jornada, todo se resumiría en la frase de Oscar Wilde, estampada en una de las playeras exhibidas en el zócalo: “Sé tu mismo, los demás ya han sido escogidos”.






