La final de los Pumas
El fondo del meollo
Gerardo Velázquez de León
De ser un equipo aburrido la mayor parte del torneo, con poca ambición ofensiva, donde el resultado fue más importante que el espectáculo, se han convertido en el equipo de la Liguilla. Esos dos partidos de vuelta en CU son de los que marcan a un equipo ante sus aficionados para el resto de su existencia. Es lo más emotivo en años en el futbol mexicano.
Sigo pensando que Ricardo Ferretti está agotado como entrenador. En dos sábados se evidenció que el carácter de los futbolistas fue mucho más intenso que los movimientos tácticos desde el banquillo. El amor propio de los universitarios es digno de reconocerse y aplaudirse. Ojalá que así siempre fuera el futbol, donde 11 deportistas se rompen el alma para conseguir un objetivo común. Independientemente de quienes estuvieron en el campo, mención honorífica debería otorgar la UNAM a sus aficionados.
No hay en todo el país aficionados como los de los Pumas. Porque el aficionado puma, además de ser fiel, toma su pasión como estilo de vida. El marco que se vivió en CU es lo mejor y más representativo de lo que una verdadera afición debe hacer para vivir un partido de futbol.
Ferretti sólo tiene un título como entrenador y los Pumas llegan a su 11a Final. Han ganado 5 y perdido 5. Ferreti ya sabe lo que se siente perder con Pumas cuando cayeron ante Atlante. No se deben considerar favoritos al título, pero la mística que han demostrado les puede servir para derrotar a quien sea. Ahora sí se nota un equipo que le duele perder y que hace hasta lo imposible para ganar. Tienen un buen portero. Una defensa sólida y un medio campo dinámico. Sus delanteros fallan cuando menos deben, pero si encuentran puntería, podrían acariciar el título. Lo único que queda en duda es si El Tuca dejará que este grupo sea descarado e intente hacerle daño al rival con mayor frecuencia que de costumbre.


