Tres jóvenes contra el monopolio
Joel Ortega Juárez
Elisa de Anda es una chava de 27 años, se lanzó como candidata independiente a diputada federal por el distrito 23 del DF. El IFE le negó el registro correspondiente.
Elisa impugnó esa decisión ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).
Esta es una historia de tantas que intenta romper el monopolio de los partidos (contrario al artículo 35, fracción segunda de la Constitución vigente).
Como gato con las patas hacia arriba, la clase política consiguió manipular la inmensa apetencia democrática de la sociedad —expresada a través de múltiples movimientos sociales y luchas cívicas durante cinco décadas— y sustituyó el desprestigiado sistema de “partido prácticamente único” (Salinas dixit) por el club de Tobi de la partidocracia.
Si antes en el mercado político sólo había productos envueltos con los colores nacionales, verde blanco y colorado; ahora existe la oferta de azules, negroamarillos y algunas otras franquicias para la chiquillada que integran los desechos de las tres franquicias principales.
Sabia manera de aplicar a la mexicana el principio gatopardiano: todo debe cambiar para seguir igual.
Llevamos varias décadas de reformas electorales —casi todas, por cierto, diseñadas por los mismos personajes, unas veces con el disfraz de expertos y otros con el de representantes de los partidos o simplemente de burócratas eternos, trapecistas agarrados al hueso a toda costa— y todas evitan romper el monopolio de la partidocracia y devolver a los ciudadanos la facultad que nos otorga la Constitución de “poder ser votado para todos los cargos de elección popular”.
En Chile, el joven de 35 años Marco Enríquez Ominami se está lanzando como candidato a la presidencia por fuera de la alianza gobernante hace casi 20 años, integrada básicamente por la Democracia Cristiana y el Partido Socialista del que procede Marco por sus raíces como hijo de Miguel Enríquez, de su madre, Manuela Gumucio, y de su padre adoptivo, Carlos Ominami.
Actualmente tiene casi 15 % de la intención del voto.
A diferencia de México, Marco puede conseguir su registro, mediante la presentación de unos miles de firmas, sin tener que estar registrado por ningún partido.
En Venezuela, Leopoldo López fue eliminado por Chávez para ser candidato a alcalde mayor de Caracas, luego de haberlo sido en Chacao. Sus simpatías electorales han superado a Chávez.
Estos tres casos estimulan la lucha contra el monopolio. No, a la partidocracia.


