Mayo de 1909: la oposición se organiza
Acentos
Jesús Gómez Fregoso
Por estos días de mayo, pero hace exactamente un siglo, en 1909, los mexicanos no hablaban de la crisis por la influenza. Nuestros bisabuelos no tenían que usar cubrebocas como nosotros, pero comenzaban a quitarse algunos candados para poderse expresar.
La situación del país tenía ciertos respiros incontrolables ya en el régimen autoritario de Porfirio Díaz. El 19 de mayo se realizó la primera sesión del Club Central Antirreeleccionista en una casa de las calles de Tacuba en el centro de la capital. Se presentaron dos proyectos y a petición de José Vasconcelos, se nombró una comisión que los estudiara y decidiera cuál apoyaría el nuevo grupo antirreeleccionista. Dos días después, el 21 de mayo, se dio a conocer al acta en que se declara constituido el Centro Antirreeleccionista de México, cuyo presidente, el licenciado Emilio Vázquez Gómez, quien meses atrás se había declarado partidario de la reelección presidencial como lo hizo notar el diario El Tiempo del 4 de febrero.
Don Emilio era hombre reposado, de prestigio profesional, indio puro nacido en humildísima cuna, en Tula, Tamaulipas, de trato dulce y cortés. Figuraban también en el partido don Francisco Ignacio Madero, que continuaba irradiando entusiasmo y fe; estaba también el licenciado Toribio Esquivel Obregón, que se había distinguido al atacar por la prensa la labor hacendaría de Limantour; en la directiva del Centro aparecía también el dinámico José Vasconcelos, joven pensador oaxaqueño salido del brillante Ateneo de la Juventud; el licenciado Roque Estrada orador de libérrima elocuencia revolucionaria; el licenciado Luis Cabrera, cultivado y penetrante talento, de extraordinaria perspicacia política y docto en diversas actividades; el agrimensor Félix Fulgencio Palavicini, listo tabasqueño, que se había granjeado la confianza del señor Madero y las antipatías y el recelo de casi la totalidad del Centro; el ingeniero Eduardo Hay, sincero y sencillo; el periodista don Filomeno Mata, paternal y lleno de experiencia, director del Diario del Hogar, y otro periodista, don Paulino Martínez, que dirigía La Voz de Juárez, poseído de un tremendo rencor hacia don Porfirio.
Éstos y otros firmaban el Programa del Centro que afirmaba : “Los suscritos declaramos haber constituido una agrupación política que hemos denominado “Centro Antirreeleccionista de México.” Y añadían: “los motivos que nos han llevado a formarlo son los siguientes: la consolidación de la nación mexicana sólo podrá conseguirse por medio de la participación del pueblo en el Gobierno. Esta participación del pueblo no ha logrado obtenerse desde hace mucho tiempo, debido a la presión oficial y a la apatía de los ciudadanos, lo cual ha permitido que los funcionarios públicos permanezcan indefinidamente en el poder. La reelección indefinida de los gobernantes da por resultado concentrar en sus manos tal suma de poder, que constituye una amenaza para las libertades de los pueblos.
El medio más eficaz de evitar la pérdida de los derechos políticos, es ejercitarlos. Debido a las profundas raíces que el sistema absolutista de gobierno del General Díaz ha hecho en nuestro país, la dictadura amenaza prolongarse con su sucesor. Ante el peligro tan inminente, y como único medio de conjurarlo, hemos creído de nuestro deber unirnos para luchar por el triunfo de los principios democráticos de la efectividad del sufragio y no reelección.
Para conseguir la gradual realización de estos propósitos hemos adoptado el siguiente programa: hacer una amplia propaganda, con el fin de procurar que el pueblo ejercite sus derechos y cumpla con sus deberes de ciudadanía… Excitar a los ciudadanos a tomar parte en las campañas electorales, y especialmente en las próximas elecciones de presidente y vicepresidente de la República, diputados y autoridades municipales…. Este partido no tiene más miras que servir los grandes intereses de la Patria y para lograrlo… no vacilará en entrar en arreglos o celebrar alianzas con los demás partidos políticos nacionales… Tenemos la convicción de que aun en el caso de no obtener los resultados inmediatos y palpables por medio de nuestros esfuerzos, con el solo hecho de habernos organizado y provocado una lucha democrática, habremos ayudado a salvar a la patria del peligro con que la amenaza la prolongación de la dictadura. Emilio Vázquez, presidente provisional; Francisco I. Madero, secretario provisional; Filomeno Mata, secretario provisional”. Seguían más firmas entre las que destacaban las de José Vasconcelos, Luis Cabrera, y Aquiles Elorduy.


