México, el más perjudicado
“Amarillismo” afectó comercio con China
La Cámara de Comercio y Tecnología México-China, minimizó la “discriminación” y “vejación” que sufrieron más de una centena de mexicanos en China por la cuarentena de un protocolo “justificado”, que incluso el país aplicó a una delegación de ciudadanos asiáticos en 2003 por la amenaza del SARS y “nadie dijo nada”.
En conferencia de prensa, Amapola Grijalva, vicepresidenta de la organización, aseguró que resultado del manejo alarmista de la segregación de mexicanos, la balanza comercial con China tiene un déficit de más de 35 mil millones de dólares.
De no atender de manera adecuada la información, el flujo de las personas, de los bienes, de los productos y servicios entre México y China, “vamos a tener una afectación más nosotros que ellos, porque China es nuestro segundo socio comercial y nosotros para China, de verdad, no somos tan relevantes”, dijo la empresaria.
La organización hizo un llamado a la Secretaría de Economía para que emita “buenos oficios” que frenen las barreras para las exportaciones mexicanas en China. Solicitaron una propuesta de las áreas económicas para “fortalecer la relación, quitar los diferendos, hablar con al verdad y seguir buscando que se incremente la relación económica con ese gigante, al que le tenemos que aprender mucho”, dijo Miguel Ángel Orozco, vicepresidente de la Cámara.
Grijalva aseguró que el gobierno mexicano tomó medidas drásticas como el cierre de comercios, y reclusión en los domicilios, pero de pronto “un grupo de personas que no llegan a 100 son aisladas a China y entonces es un escándalo”.
Pese a que ningún mexicano en China presentó síntomas de influenza, el aislamiento es una práctica que se ha utilizado “de siempre”. Incluso refirió que en 2003, cuando se supo del brote de SARS, la Secretaría de Salud implementó un filtro sanitario para viajeros de China, Hong Kong, Taiwán, Singapur, Corea, Canadá y otros países afectados.
La delegación de ciudadanos de China “fue aislada en el Centro Ceremonial Otomí durante 10 días y nadie dijo nada”, porque es un protocolo para prevenir el contagio de una epidemia, aseguró Grijalva.


