Beltrones les extiende la mano
La historia en breve
Ciro Gómez Leyva
Desde hace meses, la oficina del senador del PRI Manlio Fabio Beltrones difunde un boletín los domingos por la mañana. El objetivo obvio es tratar de fijar un tema de debate para la semana. Más de una vez lo ha conseguido.
En el de ayer, Beltrones dice que “no es hora de fomentar enconos ni discordias, sino la concordia en bien del país”. Y agrega: “No regatearemos cooperación, pero demandaremos igual ánimo de responsabilidad, más allá del oportunismo electoral”.
Es un mensaje al presidente del PAN, Germán Martínez, y, si se atiende a lo que Beltrones repite cuando se enoja, al “jefe” de Germán, Felipe Calderón.
Es también el timbre del despertador que marca el reinicio de la disputa electoral, interrumpida por el cálculo de que era pésima idea atentar contra la emergencia sanitaria, o servirse groseramente de ella.
Germán y el PAN llegan a esta fase fortalecidos por partida triple: le arrebataron la iniciativa discursiva al PRI entre febrero y abril, comenzaron a bajarle puntos en las encuestas a lo que pintaba ser un arrollador triunfo tricolor y saben que el presidente Calderón roza sus mejores números de popularidad tras el manejo de la crisis de influenza.
En el PAN, pues, está la decisión de privar de dramatismo a las siete semanas que restan de campaña y tomarle la palabra a Beltrones, que les extiende la mano. O de volver a romper lanzas al costo que sea. Los panistas creen este 11 de mayo que pueden ganar el 5 de julio, y que saben cómo hacerlo. Antes de la influenza, y pese a las enseñanzas del 2006, parecían seguir pensando que el tiempo termina por sanar las heridas de la guerra proselitista.
Los veremos ahora.


