Competitividad es Creatividad
DRAGONES
Eduardo Holguín
Educar viene del latín Educare, que significa “sacar para afuera”.
Pero al parecer todavía la “Universidad Mexicana” está más orientada a colocar más información a los alumnos en sus jóvenes mentes que enseñarlos a crear.
La gran crisis económica es la puerta de entrada a una nueva era donde la información tendrá fecha de caducidad igual que el yogurt.
La mente del hombre moderno será un anaquel donde se exhiban conocimientos que deberán ser cambiados constantemente, a menos que ese ser humano desee ser arrollado y luego aplastado por la perdida de competitividad profesional.
La vida de las profesiones y de los oficios será sumamente corta, lo que hará necesario educar, no para el presente, sino para ser creativo ante los múltiples futuros que enfrentará.
La ventaja competitiva más apreciada del hombre o mujer del tercer milenio va a ser la creatividad y, por lo tanto, las mejores universidades serán aquellas que produzcan individuos innovadores, independientes, capaces de asumir los riesgos propios de la creación y recreación constante de inéditos emprendimientos.
Habría que recordar que las corporaciones “fordianas” estallarán en mil pedazos y que la subcontratación (outsourcing) de servicios a profesionistas y despachos independientes dominará el universo de los negocios.
En resumen, podemos decir que en términos económicos el profesionista no valdrá por lo que sepa, sino por lo que haga con lo que sepa.
Reflexiono con ustedes sobre “La Universidad” porque tengo la percepción de que por lo menos en nuestros planteles de La Laguna se privilegia el tamaño del campus, el número de carreras, el auditorio, los acuerdos internacionales y lo que suele llamarse “Excelencia Académica”.
Una excelencia que privilegia la memoria sobre el nuevo paradigma de la competitividad: “la creatividad”.
Cuantos chavos y chavas rebeldes, inconformes con el estatus quo, pero de gran capacidad innovadora están quedando fuera de esas “casas del saber” que imponen un siete o un ocho de calificación mínima.
Aguas con los estándares racionalizados en base a una sociedad que ya cambió.
La Universidad debe repensarse en función del mundo real, de las retadoras necesidades que impondrán los dragones del tercer milenio.


