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El futuro de la filosofía en México

Las materias filosóficas salen. Se deja la opción improbable e impráctica de que los planteles las rescaten. Qué extraño que la SEP o niegue o ignore sus propios acuerdos o no asuma sus consecuencias prácticas.
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  • 2009-04-25•Artes

Tomada de Flickr.com / Sourceofenergy

A raíz de mi columna hace un par de semanas sobre el fin de las materias de filosofía del Sistema Nacional de Bachillerato recibí un correo de la Subsecretaría de Educación Media Superior de la SEP, sugiriendo que no es así.

Cito el Acuerdo 442 de tal reforma, aparecido el 26 de septiembre en el Diario Oficial:

“Otras disciplinas como Filosofía, Ética y Lógica no se incluyen por ser de carácter más bien transversal... En el marco del Sistema Nacional de Bachillerato podrán incluirse como asignaturas si así se considera pertinente”.

Las materias filosóficas salen. Se deja la opción improbable e impráctica de que los planteles las rescaten. Qué extraño que la SEP o niegue o ignore sus propios acuerdos o no asuma sus consecuencias prácticas.

De la realidad de su adiós como materia íntegra (ni diluida ni optativa) pasemos a la pregunta ¿cómo fue posible?

Ya lo dijimos: desde los gobiernos de derecha, la filosofía es vista como revoltosa (izquierdosa), anticatólica (“envenenadora”), inútil (no aumenta la productividad), impopular (aburrida) y “globalifóbica”.

Pero vamos siendo filosóficos: autocríticos. Cito a uno de los mayores expertos actuales sobre la definición del filosofar, Pierre Hadot:

“Existen dos ideas, dos representaciones posibles, de la filosofía… la filosofía escolar, la otra… la filosofía del mundo… En su concepto escolar, la filosofía no es más que pura especulación… no busca sino la perfección lógica del conocimiento… permanece en el nivel de la simple teoría”.

Y ésa es la filosofía que se enseñaba en México y que los propios profesores de filosofía siguen defendiendo. Su gran error. No haber aplicado la filosofía más radicalmente. Haberla reducido a libro, charla y pizarrón.

La otra filosofía implica algo creativo, terapéutico, conmocionador: aprender en cuerpo propio disciplinas espirituales, ejercicios psicológicos que te liberan de fantasías dogmáticas, emociones negativas, esclavitudes religiosas, políticas, sexuales y familiares que impiden la construcción del hombre total.

Esa enseñanza, que no es hablar de opiniones secuenciales de autores sino prácticas de transformación de la personalidad, es la filosofía esencial.

La filosofía se está yendo de la adoctrinación pública. Hoy sale del bachillerato; mañana, de la universidad. Pero se va la filosofía escolar, la especulativa, doxográfica, sólo verbal y teórica. La otra, la filosofía aplicada, no ha entrado aún.

Tal filosofía atenta contra los valores retrógrados de nuestra sociedad. Por eso no podría entrar. (Si asusta que se hable de sexo, caray, hacer filosofía en aulas causaría shock.) Promovería una revolución en la forma de vivir de los jóvenes. Se sublevarían contra los medios, familias, Iglesias y partidos.

Ésa es la filosofía que, a partir de hoy, será necesario propagar.

Heriberto Yépez
heribertoyepez@gmail.com