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El Clásico fue para Chivas

A pesar de Vergara

Amaury Ponce marcó el único gol del Clásico y le dió un debut soñado a Paco Ramírez al mando del Guadalajara, que enfrentó con apenas tres días de entrenamiento con el nuevo técnico a un América sin Salvador Cabañas.
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  • 2009-04-20•Futbol Mexicano

Al final del partido ante América, Sergio Amaury Ponce festejó con la tribuna del Estadio Jalisco.
Al final del partido ante América, Sergio Amaury Ponce festejó con la tribuna del Estadio Jalisco. Foto: Etzel Espinosa | Mexsport

Y sin embargo, Guadalajara se mueve; a pesar de las acciones abruptas, sorpresivas e inesperadas de su presidente, Jorge Vergara, el equipo vive por por sus jugadores y nuevamente está en la pelea por la clasificación a la Liguilla. El terremoto generado por Vergara a media semana al remover a Omar Arellano Nuño amenazaba con mermar el ánimo del plantel, pero aún así el Clásico se quedó del lado tapatío.

El relevista Paco Ramírez sabía que era su bautizo de fuego al aceptar dirigir a Chivas en circunstancias adversas. Y ayer, con un mejor juego pasó la primera prueba. El abrazo con sus jugadores es la señal de una bienvenida a un vestidor complicado.

El festejo se enmarcó con el grito surgido espontáneamente de la tribuna del Jalisco: “¡Chivas!, ¡Chivas!”. El grito retumbó y el América derrotado se fue a vestidores conscientes que está cerca de la eliminación. Los primeros minutos fueron vertiginosos, con la promesa de crecer con el transcurso del duelo, pero el sol quemante se desplomó sobre el campo del Jalisco para generar 32 grados centígrados.

Chivas proponía el juego de conjunto, mientras que América sin Salvador Cabañas seguía apostando a los despejes largos para encontrar a Robert de Pinho. La estrategia del técnico debutante de Chivas, Francisco Ramírez tuvo la novedad de incluir al lateral izquierdo, Edgar Solís y el sacrificado fue el delantero Javier El Chícharo Hernández.

Cierto, Chivas tuvo sus mejores aproximaciones por el lado izquierdo, pero no por El Tepa sino por Ramón Morales, quien se hartó de superar a sus marcadores y de enviar centros pero sin receptores. Ni Omar Arellano, ni Alberto Medina conectaban, y si no eran ellos, Ochoa interceptaba los servicios.

Chivas mostró ímpetu. Omar Arellano Riverón, hijo del entrenador destituido, quien en toda jugada que se le presentaba de frente al marco disparaba directo olvidando a los que tenía a su lado. Mientras, Alberto Medina estaba inmerso en agradar a la tribuna con fintas, bailes y gambetas improductivas, ya que nunca lograba soltar un centro al perder el balón con los zagueros americanistas.

Del lado del América, el recurso era la precisión de los disparos largos de Memo Ochoa o Pavel Pardo para que Enrique Esqueda o Jean Beausejour buscaran a Robert de Pinho. Esporádicamente lo consiguieron.

La mejor jugada de Chivas se generó al 30 en una pared entre Arellano y Medina, quien estrelló el balón en los puños de Ochoa, y Omar no pudo conectar el contrarremate.

En el complemento, la pelea por la pelota se centraba en la media cancha, Paco Ramírez movió sus piezas para aportar sorpresa a un juego ya predecible: convocó a la cancha a Marco Fabián y al Chícharo.

El partido mejoró hasta que El Venado se olvidó de los bailes, centró fino y encontró el remate de cabeza de Ponce, quien aprovechó el espacio que le regaló Ochoa por izquierda. 1-0 al 67.

Chivas regaló la media cancha para desgastar a su rival que estaba volcado al ataque, aunque de forma desordenada.

En los minutos finales, Chivas se dedicó a humillar a su rival paseándole el balón de un lado a otro, y así saborear lentamente la victoria del Clásico.

Dato

- Contrario a otros duelos, los jugadores de Chivas dejaron de lado el fair play, ya que al terminar de cantar el Himno rompieron filas y no dieron la mano a los del América.

- A manera de homenaje, los jugadores de Chivas se tomaron la foto oficial previo al partido con Guillermo el Tigre Sepúlveda, integrante del Campeonísimo del final del decenio de los cincuenta y los sesenta

- Poco después, el Tigre se quitó la camiseta rojiblanca que portaba y la dejó en el césped en alusión a la misma acción que realizó en un partido en los sesenta en Ciudad Universitaria. En aquella ocasión, Sepúlveda fue expulsado del juego, y al ir rumbo a los vestidores se despojó de la camisa y le gritó a la tribuna americanista: “¡Con eso tienen!”

- El portero de Chivas, Luis Michel, salió con un suéter retro, es decir con el diseño que utilizaba Jaime el Tubo Gómez, con cuello azul marino y el resto en blanco.

Chivas 1 - 0 América

Árbitro: José A. Peñalosa
Estadio Universitario
Capacidad: 40 mil
Asistencia: 33 mil (82 %)

Omar Fares Parra. Guadalajara, Jalisco