Inicio

online

Censuras mediáticas

Politicuentos

Mario Gálvez Narro

  • Enviar Nota
  • Imprimir
  • 2009-04-20•Al Frente

La censura estatal llegó incluso a los medios electrónicos.

En Durango capital no hubo quien de enterara, al menos a través de los periódicos, de las declaraciones hechas por el Arzobispo, Héctor González Martínez, que tanto revuelo causaran a nivel nacional.

Al mejor estilo de la república priísta de los años 60 y 70 del siglo pasado, cuando se decía que no se movía la hoja de un árbol sin el permiso de su Serenísima Majestad el presidente de la república, en Durango todos los periódicos locales ocultaron la información sobre las declaraciones del prelado y -casualmente- desaparecieron todos los periódicos de circulación nacional que informaban del suceso.

Las sospechas apuntan -evidentemente- al gobernador Ismael Hernández Deras, quien sin embargo aún así tuvo la ocurrencia de recomendar al religioso que diera su testimonio a la PGR para ubicar con más precisión al Chapo Guzmán.

Sobra decir que la recomendación resultó inútil ya que el propio González Martínez había advertido que los únicos que no se habían dado cuenta de la presencia del líder del Cártel de Sinaloa en Durango eran los gobernantes, es decir las autoridades.

Clarito lo dijo:

“No sólo esos pueblos sino todos los pueblos de la franja que van desde San Andrés del Teul, en Chalchihuites, Súchil, Vicente Guerrero, Villa Unión, Ramón Corona, Cuauhtémoc, Allende, Victoria, toda esta franja.

Y también otro grupo que anda por el norte, en San Bernardo, Santa María del Oro, Guanaceví, ahí están asentados de plano, está más delante de Guanaceví, por ahí está ‘El Chapo’, por ahí vive, pero bueno, todos sabemos, menos la autoridad”.

En suma, la entidad está infestada de narcos y en ella vive en Chapo y los únicos que dicen desconocer esa realidad son los gobernantes.

Es claro que Hernández Deras sabía de lo expresado por el Arzobispo, pero “calladito se ve más bonito”.

Pero la autoridad estatal no sólo se ha hecho de la vista gorda, sino que ha ocultado la información al más viejo estilo del priismo mafioso de los años 60 y 70, incautando, silenciando o desapareciendo todos los periódicos que informaban de las declaraciones de González Martínez.

Los medios de información locales evitaron abordar el tema, y no circularon los diarios nacionales editados en la Ciudad de México que publicaron la declaración del prelado.

“Hoy no hubo periódicos nacionales”, aseguraron los vendedores del Centro Histórico, donde diariamente se pueden encontrar periódicos nacionales que llegan a Durango por vía aérea.

¿Qué interés pudo haber tenido la autoridad estatal en evitar que los ciudadanos se enteraran de las declaraciones del Arzobispo?.

Una cosa es lo que dice y otra es lo que hace el gobenador Hernández Deras, quien debiera explicar cómo es que nunca se enteró de lo dicho por el prelado, es decir que el (supuestamente) narcotraficante más buscado de México vive desde hace tiempo, tranquilamente y sin problemas, “más adelante de Guanaceví”.

Como la PGR ya declaró que no habrá de llamar a declarar al Arzobispo, este asunto no tendrá más trascendencia, aunque con ese proceder la Procuraduría y su titular, Eduardo Medina Mora, no hacen más que acrecentar las sospechas de colusión con el mafioso.

Incluso, el propio prelado debió de recibir órdenes terminantes de ya no hablar más del asunto, pues tanto él como su vocero se hicieron ojo de hormiga a partir de esas declaraciones.

Es decir, silenciando y ocultando la información es como se aclaran las cosas en Durango.

Sin embargo, lo cierto es que con ello sólo se acrecientan las sospechas de complicidad entre la autoridades y un grupo específico del crimen organizado.

La censura estatal llegó incluso a los medios electrónicos.

Las principales televisoras omitieron en sus noticiarios la declaración sobre el capo y sólo mencionaron la queja del Arzobispo González Martínez sobre la ineficacia de presentar denuncias.

Por su parte, los diarios duranguenses sólo publicaron la observación hecha por el religioso sobre la presencia de grupos armados sin mencionar a “El Chapo”.

El único periódico local que publicó el tema fue Contexto, que abordó el caso con el encabezado:

“Todos sabemos dónde está El Chapo, menos la autoridad: Arzobispo”.

Empero, con todo esto lo que se acrecientan son las sospechas de complicidad al más alto nivel con el crimen organizado, al menos con una de sus fracciones.

www.comarca.com.mx

comarca1234@gmail.com