La imposible o la necesaria resignación

A balón parado

Rafael Ocampo

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  • 2009-04-02•Afición

No es nada fácil escribir en medio de un estadio donde 38 mil personas saltan, cantan y bailan exultantes de felicidad. Uno intenta guarecerse bajo la sombrilla de los valores de su profesión, pero pocos en ese palco abierto a la tribuna, identifican que los periodistas que ahí estamos sentados no somos parte de ese equipo que en la cancha es rebasado cada que sus héroes se lo proponen. A quién le importa que nuestra misión sea la de documentar unos hechos y que para ello debemos alejarnos lo más que podamos de las vísceras, incomensurablemente execrables además cuando se contaminan de nacionalismos burdos, como ese de abuchear el himno nacional de los otros.

Bien avanzado el segundo tiempo, la selección hondureña gana ya tres goles a uno al rival más odiado y ellos, los miles que están en las gradas y los millones que contemplan el duelo en sus televisores, se sienten en la gloria. Es su noche, esto es apenas el principio de una larga jornada de fiesta y desahogo, la perfecta catarsis del subdesarrollo: festejar hasta la propia ofensa las victorias de sus representativos de futbol.

Antes de que empezara el partido, los hondureños se mostraban un tanto recelosos del nivel de su selección. Habían perdido, ante Costa Rica, en el primer partido del hexagonal de la Concacaf clasificatorio a Sudáfrica 2010. Y en su segundo enfrentamiento, jugando francamente mal, apenas pudieron sacar un punto de visitantes en Trinidad y Tobago. Tenían que ganar en su casa pero no lo veían tan claro. El titubeante equipo de Sven-Göran Eriksson fue su remedio.

Es complicado resignarse a que cada que la selección mexicana de futbol salga a jugar de visitante en un torneo clasificatorio la derrota debe llegar de forma inevitable. Resignarse es tarea de los mediocres. Pero sólo los necios no entenderían que estas derrotas han llegado de forma merecida. Y mientras no se haga un cambio de fondo habrá más burlas y más lloriqueos.

rafael.ocampo@milenio.com