Lo que Rulfo subrayaba

Entre 1964 y 1966, el narrador jalisciense publicó la columna Retales en la revista El cuento, dirigida por Edmundo Valadés, una colección de 16 relatos breves y un poema, que lo muestran como un lector sui géneris.
  • 2009-03-31•Cultura

“En 2008 Magris escribió que Rezzori es un gran autor; eso ya lo sabía Juan en 1964”: Víctor Jiménez.
“En 2008 Magris escribió que Rezzori es un gran autor; eso ya lo sabía Juan en 1964”: Víctor Jiménez. Foto: Oswaldo Ramírez

No son, necesariamente, los textos de un crítico literario; tampoco, en forma simplista, el acercamiento al lector que fue Juan Rulfo, pero los escritos que integran el libro Retales (Editorial Terracota, 2008) contribuyen a conocer desde otra perspectiva a un lector minucioso, atento a los detalles e, incluso, disconforme con ciertas traducciones, al grado de ofrecer su propia versión de ciertas obras.

El volumen se compone con 16 relatos y un poema, publicados originalmente en la revista El cuento —entre mayo de 1964 y noviembre de 1966—, dirigida por Edmundo Valadés, y cuyo Consejo de Redacción estaba integrado por Rulfo, Enrique González Casanova y Gastón García Cantú.

Retales surgió del interés del investigador Alberto Vital por reunir las colaboraciones del escritor jalisciense en la revista, a decir de Víctor Jiménez, director de la Fundación Juan Rulfo, pero el asunto se volvió un tanto complicado porque si bien conocían los textos, no los habían analizado y se trata de escritos propuestos sin presentación alguna.

“Está el texto desnudo, con un título que no necesariamente es el del libro ni el del capítulo. El material mismo no te da muchas pistas, por lo que hubo que hacer una labor detectivesca.”

Para localizar la información del origen de los 17 textos, Alberto Vital y Sonia Peña, además del mismo Víctor Jiménez, trabajaron durante más de dos años, con investigación lo mismo en la biblioteca de Rulfo, que en la Biblioteca Central, en la Nacional o en la del Instituto de Investigaciones Filológicas, todas de la UNAM, porque algunos autores resultaban sumamente raros.

Reproducción de narraciones, reacomodo de párrafos, reescritura de las traducciones e, incluso, nuevas versiones de las mismas formaron parte de los Retales, mismo título que tenía su columna en la revista de Edmundo Valadés, donde aparecieron autores conocidos como Knut Hamsun, William Faulkner y Robert M. Laughlin al lado de verdaderas rarezas, como Miodrag Bulatovic, Chiao-Yun-Chan-Yen o Hans Ruesch.

“Rulfo es un gran amante de la poesía negra estadunidense, lo que ya sabíamos, por lo tanto no había tanta sorpresa que apareciese un texto en Retales. Lo que sí es curioso, y ofrece una pista de la clase de lector que fue: no le gustó la traducción que encontró e hizo la propia”, a decir de Víctor Jiménez.

Mirada íntima

Juan Rulfo fue lector sistemático, organizado, que todas las noches se sentaba a escribir a mano o máquina, pero no son cosas suyas… sino relatos del lector que va camino del escritor.

“Por eso me meto mucho con Proust, quien piensa, tanto del lector como del escritor, que cada uno configura un Yo, que no es el que conoce la gente, sino un Yo privado, inaccesible a la gente y el cual sólo queda en la obra.

“Él copiaba documentos antiguos del Archivo General de la Nación en cuadernos —y como éstos hay toneladas—, pero igual tiene traducciones de poemas, fichas biográficas de los autores, transcribe poesía popular mexicana, etc., incluso pone fotos de los escritores”, explica Víctor Jiménez.

De alguna manera, la publicación se convierte en una herramienta para conocer algunas de las fuentes de las que se nutrió su literatura; nadie pensaría, por ejemplo, que la mayor parte de las transcripciones en cuadernos de Juan Rulfo son poemas y, aun cuando “todo mundo se refiere a su prosa poética… no fue poeta, pero conoció la poesía a fondo”, destaca Jiménez

“Hay una rareza en la compilación: Gregor von Rezzori, del que escribió Claudio Magris en una publicación de la pasada Feria del Libro de Guadalajara, en la que señala que se trata de un autor excepcional, incluso cita el pasaje de un personaje atropellado por un tranvía, que es el fragmento que recoge Rulfo en Retales. En 2008 Magris escribió que Rezzori es un gran autor; eso ya lo sabía Juan en 1964.”

Hablamos de un lector sui géneris, no un lector común y corriente, “desordenado como yo”, dice el director de la fundación: construye inventarios, pero mucho de ese trabajo lo hizo para sí mismo, pues del universo que él creó, la única muestra que hizo pública fueron los Retales.

Una visión desde fuera

Juan Rulfo quizá sea uno de los escritores mexicanos más estudiados dentro y fuera del país, pero aún quedan muchas facetas por analizar o ser descubiertas. En mayo, por ejemplo, la revista Mexicanisímo le dedicará un número especial al autor de Pedro Páramo, aunque eso no es todo, dice Víctor Jiménez.

“Este año también va a aparecer un libro sobre la proyección internacional de la obra de Rulfo, como el autor, pero de lejos, más traducido y con más crítica positiva desde el exterior. Hay tanto testimonios de críticos extranjeros como de los propios traductores y una serie de ensayos hechos por lectores de las lenguas extranjeras correspondientes, sobre cómo se lee a Rulfo en distintas lenguas.”

Se tiene prevista su aparición para el segundo semestre del año, por Editorial Terracota, con lo cual se consolida la figura del escritor jalisciense como una de las más importantes de la literatura mexicana de la segunda mitad del siglo XX.

México. Jesús Alejo