Cemex en problemas
Cubículo Estratégico
Carlos Mota
Giro importante. Ayer, Cemex dijo que ha entrado en una etapa de renegociación de su gigantesca deuda, y que por el momento no insistirá en la emisión de un bono. El instrumento era la tabla de salvación de corto plazo para sus abultados pasivos.
Ojo: el hecho de que la empresa de Lorenzo Zambrano haya decidido renegociar su deuda implica que la percepción interna es que el tiempo se agota. A la corporación regiomontana se le vencen documentos por un monto mayor a cuatro mil millones de dólares este año.
Cemex dijo que “tiene la intención de cumplir todas sus obligaciones bancarias y de mercados de capital mientras se realizan estas conversaciones. Adicionalmente, Cemex considera este curso de acción como la mejor oportunidad para maximizar rápidamente su flexibilidad financiera y, a su vez, continuará evaluando otras estrategias, incluida la venta de activos”.
La intención es buena, pero la realidad es dura. Si las cosas estuvieran bien, habría podido colocar su bono de 500 millones de dólares sin problema. Pero no pudo, así que muta su propósito. Incluso, ahora se habla en los corrillos de múltiples llamadas que las señoras de la alta sociedad regiomontana le están haciendo personalmente a Lorenzo Zambrano. ¿Dónde está mi dinero?, le preguntan. Es gente que invirtió dinero y confianza en la etapa expansiva del Cemex Way.
Cemex empequeñece. Ayer a mediodía su acción se desplomó 8 por ciento en el Nasdaq y su capitalización de mercado —el valor total de la empresa— alcanzaba mil 751 millones de dólares. Uno de sus competidores más acérrimos, la empresa suiza Holcim, valía ayer siete mil 164 millones de dólares; es decir, cuatro veces más que la mexicana.
Es muy positivo ver que Cemex se mueve rápido, que está hiperconsciente del problema que se le avecina y que traslada las capacidades ejecutivas de la organización hacia la emergencia que enfrenta. Ojalá de verdad no estemos hablando de una herida mortal en los próximos días.
El problema es que actualmente las condiciones están dadas para el peor escenario: bancos globales en astringencia crediticia; fuerte presión sobre las tasas; urgencia de liquidez entre los tenedores de papel que vence. Crucemos los dedos por Cemex.


