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La SEP pierde 900 millones de pesos anuales por ese éxodo

Fuga de cerebros aumenta cada año

Insuficiente, política de repatriación; escaso empleo hace poco atractivo el regreso. Trabajan en EU y Europa 575 mil, desde nivel licenciatura hasta doctorado.
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  • 2009-03-03•Tendencias

Rodolfo Tuirán Gutiérrez, subsecretario de Educación Superior urgió a usar la imaginación para aprovechar los talentos repatriados. “No veamos la emigración como una pérdida, como un juego de suma cero en donde nosotros perdemos”
Rodolfo Tuirán Gutiérrez, subsecretario de Educación Superior urgió a usar la imaginación para aprovechar los talentos repatriados. “No veamos la emigración como una pérdida, como un juego de suma cero en donde nosotros perdemos”

La fuga de cerebros, el éxodo de talentos mexicanos al exterior, tiene números nada optimistas: tan sólo en Estados Unidos y Europa trabajan 575 mil mexicanos con títulos desde profesional hasta doctorado. Y la fuga crece: cada año buscan mejores condiciones fuera de México unos 20 mil connacionales.

Así lo dijo Rodolfo Tuirán Gutiérrez, subsecretario de Educación Superior, en el Seminario Internacional Fuga de Cerebros, Movilidad Académica y Redes Científicas, donde reconoció que las políticas de repatriación son “insuficientes”, y que las escasas oportunidades laborales que ofrece el país hacen menos atractivo el regreso.

Sentenció que es preciso dar respuestas creativas e imaginativas a la situación, para que el país aproveche las capacidades de tantos profesionales entrenados. Y es que cada año es peor. “En el quinquenio 1995-2000 el promedio anual de migrantes calificados con licenciatura o posgrado fue de casi 15 mil, cifra que se elevó a 20 mil entre 2000 y 2005”, dijo Tuirán Gutiérrez.

Esto implicó a la Secretaría de Educación Pública una inversión de 900 millones de pesos por año en los alumnos de instituciones de educación superior públicas que dejaron el territorio nacional.

Hablando en el auditorio “Pedro Ramírez Vázquez” de la UAM, el subsecretario de Educación Superior desglosó así la migración a Estados Unidos: hay en el vecino país unos 811 mil mexicanos con algún estudio profesional; 278 mil con el equivalente a un título técnico, y 552 mil con al menos un título profesional: 442 mil licenciados y 110 mil con maestría o doctorado.

Entre los detalles tristes de este éxodo cerebral está el hecho de que es más grave entre personas más preparadas: en Estados Unidos trabaja un profesional mexicano por cada 15 licenciados que lo hacen en México; uno por cada cinco másters, y uno por cada tres doctores.

Tuirán Gutiérrez reconoció que el personal altamente calificado tiene “dificultades serias para insertarse productivamente en el mercado laboral” en México, por lo que urgió a establecer mecanismos capaces de garantizar que las próximas generaciones no padezcan “tales magnitudes de desempleo abierto y subempleo como las actuales”.

La “migración calificada”, explicó el funcionario, se forma por la integración de muchos flujos: se van científicos y profesores, ejecutivos, gestores, técnicos, profesionales independientes, trabajadores de la cultura y empresarios.

Este éxodo multicapa, dijo, “no sólo representa una sangría de capital humano sino también de inversiones generadas para formar a esos estudiantes”. Si sólo se cuenta el costo de la universidad, cada persona le cuesta al país 45 mil pesos por año, a lo que debe agregarse el costo precedente: primaria, secundaria, preparatoria. En conjunto, los talentos idos han costado a México 100 mil millones de pesos, equivalentes a la cuarta parte del presupuesto de la SEP, dijo el funcionario.

Tuirán Gutiérrez consideró que debe alentarse la movilidad de estudiantes a otros países porque, paradójicamente, sirve como mecanismo de acceso a conocimiento estratégico desarrollado en universidades de otras latitudes.

“No veamos la emigración como una pérdida, como un juego de suma cero en donde nosotros perdemos y los países receptores ganan. Tiene que verse de una manera distinta en un contexto global, pero es evidente que hay una pérdida muy significativa”, afirmó.

El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) ocupa 40 por ciento de su presupuesto total para becar a estudiantes mexicanos en el extranjero, y cada alumno de doctorado representa un gasto de 200 mil dólares, dijo en su participación Tomás Viveros, del Conacyt.

Agregó que el mercado laboral no puede absorber a los doctores formados fuera, y una muestra es el Sistema Nacional de Investigadores, pues sólo integra a 22 por ciento de los egresados de universidades e institutos extranjeros.

El Programa de Repatriación de Investigadores Mexicanos es poco exitoso, dijo Viveros: en diez años, sólo 700 mexicanos regresaron al país después de concluir un doctorado o postdoctorado.

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Más opiniones

• La doctora Rocío Amador, repatriada, dijo que las instituciones públicas no pueden ofrecer plazas a investigadores formados en el extranjero; esto propicia que al volver a México trabajen en universidades privadas.

• Roberto Rodríguez Gómez, del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, opinó que urge una “combinación de políticas públicas” en la que se integren un eficiente programa de repatriación y una “verdadera política migratoria bilateral”.

México • Nayeli Roldán