Néstor Rodríguez prepara antología
Henríquez Ureña y su pasión operística
Próximamente, durante los festejos del centenario de la Revolución Mexicana, el investigador dominicano Néstor Rodríguez (La Romana, 1971) publicará una antología de colaboraciones periodísticas de su paisano Pedro Henríquez Ureña (1884-1946). Se trata de ensayos, críticas que sobre espectáculos operísticos publicó el gran pensador latinoamericanista en medios como El Imparcial, El Mundo y Savia Moderna.
Para ello, Rodríguez, quien visitó México para presentar el libro de poesía El desasido (El billar de Lucrecia), se “vuelve una y otra vez” a las tareas hemerográficas y de revisión de archivos en el Colegio de México, institución que custodia los archivos del autor de La utopía de América.
“Lo que no deja de provocar molestias”, añade, “y es que desde que en mi país se supo que el archivo de Henríquez Ureña vendría a México, se generó indignación entre la intelectualidad. Es como una gran ofensa, especialmente entre las corrientes de izquierda. Entiendo que la cercanía entre la obra del dominicano y la de personajes como Alfonso Reyes, hacen natural su resguardo acá”.
Además de la obra en preparación, Rodríguez tiene ya otras investigaciones sobre el personaje y su relación con México, las cuales realiza desde su estancia en Toronto, Canadá, luego de haber transitado por Puerto Rico, sitios en los que nació en paralelo un marcado justo por el ejercicio poético.
El desasido, explica, es una “especie de compendio, más serio, que trascendió a las revistas universitarias. Tuve la suerte de conocer al peruano Julio Ortega, que me incluyó en una antología que la editorial Siglo XXI publicó aquí en 1997. Desde entonces permanezco activo”.
Dividido en cinco capítulos, el poemario que se presentó en la Feria del Libro del Palacio de Minería, “da cuenta de mudanzas económicas forzadas: de República Dominicana a Puerto Rico y de ahí a Canadá. Cambios dolorosos. Abandonar el sitio donde se crece es siempre doloroso. En correspondencia trato de reflejar asimismo las diferentes geografías”.
“Pero no es una carga”, advierte, “sino algo que enriquece: el contacto con otras ambientes culturales. Los motivos poéticos, los míos, son siempre relacionados con el desplazamiento y el desarraigo, de ahí el título del libro”.
De acuerdo con el poeta, otros de los grandes motivos de su labor creativa son “la comunicación con un lector que pueda reconocer referentes poéticos librescos. Más que la inmediatez de toda realidad. Si bien los motivos sean a un tiempo y siempre detalles fortuitos, de vida cotidiana. Lo que viene después son las ganas de indagar en el lenguaje, otra de mis obsesiones”.


