Crónica

“¡Compañeros, nos va a llevar la chingada!”

Convocados por una veintena de organizaciones, miles de personas de disímbolas tendencias sociales marcharon al Zócalo para insistir en una añeja exigencia: plantear una política económica más equitativa.
  • 2009-01-31•Política

Foto: Octavio Hoyos

Líderes y organizaciones. Un número indefinido de siglas —unos dicen que más de 20— los aglutinan. Es la tercera “megamarcha”, ahora convocada por la Confederación Nacional Campesina y el Movimiento Nacional por la Soberanía Alimentaria y Energética, los Derechos de los Trabajadores y las Libertades Democráticas.

Disímbolas tendencias sociales, políticas e ideológicas se mezclan en Paseo de la Reforma. Sobresalen campesinos priistas, otrora aliados del poder presidencial, y desentona la vestimenta de labriegos esperanzados con miembros de sindicatos, como los electricistas, telefonistas y del Seguro Social, los más aguerridos, cuyos dirigentes entrelazan sus brazos. La multitud lanza gritos contra el gobierno.

Desde las gradas del monumento a la Independencia, inicio de la marcha, se divisa la multitud que abarca los carriles centrales y cuya vanguardia, formada por grupos urbanos, espera frente a la Casa de Bolsa. Señoras, señores y niños, venidos de diversas zonas del país, muestran fatiga, pues algunos arribaron temprano, ya sea a bordo de camiones alquilados o a centrales camioneras.

A eso de las 14:00 horas Max Correa, del Consejo Nacional de Organismos Rurales y Pesqueros, que agrupa a 14 organizaciones, entregó una carta en la embajada de Estados Unidos, dirigida a “Barack Hussein Obama II”, presidente de ese país, donde solicitan una entrevista “en su casa, para hacerle diversos planteamientos y propuestas que tengan como objetivo principal revisar y modificar el capítulo agropecuario del TLC con América del Norte”.

De pronto parece que no hay orden, pues algunos grupos se adelantan; otros, sin ton ni son, se incorporan y pronto inician la marcha, aunque la mayoría aguarda la hora de partida, que también varía, pues primero informan que es a las 16:00 y luego que a las 17:00. Los dirigentes más disciplinados, que encabezan los sindicatos más poderosos, agrupados en la UNT —telefonistas, electricistas, universitarios, del Seguro Social, entre otros— prefieren esperar y partir hermanados.

Y pintan su raya.

Primero se mete la Central Campesina Cardenista; luego se posicionan los Panchos Villas, ondeando sus banderolas rojas, y rodean la denominada Glorieta de la Palma; después, se anexan otras formaciones menores. Es el tercer año consecutivo que realizan la también llamada marcha del Frente de Sindicatos, Organizaciones Campesinas y Ciudadanas. De manera sincronizada se realizan otras movilizaciones en el país.

Pero ésta es la macro.

Marchan desde El Barzón —“no somos uno, no somos cien…”— hasta organizaciones civiles, como la Asociación de Familiares en Busca de Personas Extraviadas, Robadas y Ausentes, Una luz de esperanza. Sus integrantes, silenciosos, traen playeras con fotografías de adolescentes desaparecidos y una pregunta: “¿Nos ha visto?”. La dirige Liliana Tinoco, cuyo niño desapareció hace dos años.

Los seguidores de Martín Esparza, del SME, anuncian en grandes letreros que su líder defiende las Afore —piden nacionalizarlas—, el empleo y el salario. Un orador del sindicato de telefonistas lanza su verbo contra el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, y por enésima ocasión anuncia un “paro nacional”, “¡a ver es una gripita o una neumonía, para que se mueran, los cabrones!”

Por aquí vienen campesinos, esposas e hijos, pertenecientes a la Coordinadora Nacional Plan de Ayala. Son de los municipios de Totolapan, Tlayacapan y Tlanepantla, estado de Morelos, donde dejaron sus plantíos de maíz pozolero, jitomate, pepino, trigo y avena. Junto a ellos marchan los mineros.

“Sólo con unidad y la lucha de los trabajadores de México, del campo y la ciudad, podemos impedir la cancelación de conquistas laborales legítimamente conquistadas”, dice un extenso letrero del sindicato del Seguro Social. Un orador del Movimiento Proletario Independiente ofrece la bienvenida.

“Construyamos una política soberana equitativa y justa”, se lee en una pancarta de la COC y P, de Aguascalientes, cuya tambora anima a todo el mundo con piezas populares.

Y el grito de un orador, antes de entrar al Zócalo: ¡Compañeros, nos está llevando la chingada; tenemos que defendernos!”

Humberto Ríos Navarrete