Miriam Kaiser en el Marco
Analiza visión de Izquierdo
2009-01-22•Cultura
Frutas, juguetes, cielos, nubes, alambristas, payasos, muchos son los motivos, los personajes y los aspectos que fulguran en la iconografía de la pintora mexicana María Izquierdo (Jalisco, 1902-1955).
Miriam Kaiser, critica, ensayista y museógrafa, habló este miércoles en el auditorio del Marco en torno a la obra de la pintora mexicana. Ella asegura que “hoy en día Izquierdo es más que trascendental. Es realmente fundamental para el arte mexicano, y las razones son varias, pero la principal es que María Izquierdo rompió con muchísimos patrones de su tiempo, y le dio la posibilidad, a las mujeres, de llegar, en los campos del arte, adonde ahora están”.
Kaiser anotó que, aunque María Izquierdo vivió una buena época en la ciudad de Saltillo, Coahuila, “el norte no aparece en su obra. Ella era de Jalisco, de Lagos de Moreno, y aunque se casó y vivió en Saltillo, eso no la influyó para nada”.
Le ocurre un poco como a Leonora Carrington, añadió Kaiser, “que vive en México desde los cuarenta y México no se refleja en modo alguno en su obra”.
La curadora reconoció que existe, en términos históricos, “un predominio de lo masculino en la pintura mexicana. El artista era hombre, como el científico, el investigador, y son muy pocas las mujeres que, en la historia del arte o de la ciencia, han podido destacar antes de los años sesenta del siglo XX”.
En el concepto de Kaiser, quien alguna vez fuera directora del Palacio de Bellas Artes, “María izquierdo forma parte de los horizontes de la pintura narrativa en Mexico. Es una mujer que trae el ímpetu de ser pintora desde muy joven, desde esa época se adhiere al movimiento posrevolucionario. Así, cada una de sus pinturas nos cuenta una anécdota, pero no con un fin político, sino con el afán de crecer y de mostrar cual es su identidad. La pintura de María Izquierdo se adhiere más a los europeos que a los mexicanos”.
José Clemente Orozco, Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, todos, señaló la entrevistada, estuvieron ligados a “una especie de mafia”. Ellos tenían “un gran poder en el arte mexicano, y eran muy cerrados, se hicieron de una bandera, la del arte monumental, pero muchos artistas quedan marginados ante la fuerza de esos monstruos maravillosos”.
Pero había otra gente, como Alfonso Michel, Carlos Mérida, otros que son “la otra cara de la escuela mexicana”, porque si trabajan dentro de cierta identidad, pero no con una política de izquierda.
Para la especialista, “hoy tenemos la fortuna de que Andrés Blaisen haya adquirido alrededor de 30 y tantas obras de María Izquierdo. Su obra es breve, es intimista. No pintó más de 250 piezas. A ella le dio una hemiplejía y estuvo paralizada de medio cuerpo, quedó baldada, trabajaba con el brazo izquierdo”. Sin embargo, a pesar de esto, María Izquierdo “está inscrita en el paraninfo de los artistas de México. Se le dio el estatuto de patrimonio artístico nacional. La obra de ella, junto con los siete u ocho artistas, es patrimonio de México”.






