Resucita al tercer día
Extremoduro se levanta y anda
2009-01-04•El Ángel Exterminador
Para Buba Santos
El líder de Extremoduro se ha sacudido la marca personal de su apasionado romance con la aguja y demuestra que la banda atraviesa por uno de sus mejores momentos. Retoman el camino interrumpido en Yo, minoría absoluta (2002) con un regreso a lo Pedrá (1995).
La entrevista realizada al Robe y a Uoho, guitarrista de la banda, en 2007, en el programa español Eva-H, nos deja ver a un Iniesta consumido por la heroína, tan delgado que nos recuerda a William Burroughs. Su aspecto yonqui y el receso discográfico por más de un lustro nos hacían suponer que Extremoduro seguiría guardado en el cajón por más tiempo. La primera década de 2000 contrastaba de manera escandalosa con la década de los 90. Sólo una grabación había visto la luz en el nuevo milenio, en contraposición con las siete que se despacharon antes de que concluyera el siglo pasado.
Para nadie era un secreto que la sequía de Extremoduro era propiciada por el arraigado problema del Robe con la heroína. Además de la droga y las giras, Iniesta debía repartirse entre sus dos familias. La que sostiene en Extremadura y la que sostiene en Bilbao, con el consentimiento de sus respectivas mujeres, hijos incluidos. Aunque nunca existió un comunicado de parte del grupo, más de uno de sus seguidores pensó que la banda se había desintegrado. Era sólo cuestión de tiempo para que anunciaran el final del proyecto.
Sin embargo, la creatividad que se había tomado vacaciones volvió a la escena con un producto de factura impecable. Arrojando luz sobre viejas emociones. La ley innata recupera el concepto de la suite puesta en marcha en Pedrá. Tanto en lo musical como en lo letrístico, Extremoduro se encuentra en plena forma. Algo difícil de pronosticar si tomamos en cuenta el sugerido desvanecimiento por el que supuestamente atravesaba el Robe. Pese a todo, Iniesta ha ordeñado fuerzas de su flaqueza, esto es literal, y ha alzado la mano para reclamar su sitio de honor en el panorama del rock duro contemporáneo.
Además del excelente trabajo musical que impera en el disco, las letras confirman algo que sabíamos, Robe Iniesta es un poeta de primera línea, a la altura de Panero. Su relación con la poesía no se ha desgastado a pesar de su adicción. Si primero fue Manolo Chinarro, Marcos Ana y Kilo Luna Creciente, después Iniesta se apoyó en Machado, Hernández y Neruda para elaborar paráfrasis mordaces que enriquecieran sus canciones, en delante, sus poemas se encuentran entre lo más destacado de la poética actual en castellano. Para muestra unos versos:
“Carabanchel, La Modelo, Herrera de la Mancha,
Cáceres II, Alcalá Meco, Puerto de Santa María.”
Pero no todo ha sido inactividad y desecamiento en la vida de Extremoduro. Después de ese prolífico jaleo y el intercambio sabandija con elementos de otras agrupaciones, destacan la prolongada colaboración con Fito Cabral, líder de Fito & Fitipaldis, y el préstamo indiscriminado con ex miembros de Platero y Tú, Robe & Cia. En el intermedio inauguraron su propio sello: Muxik. Discográfica que ya ha lanzado seis placas. Terroritmo de Antisocial, Calaña de Calaña, Inconscientes de La inconsciencia de Uoho, En el mar de los sueños de Memoria de pez, Ni zu… gu de Kriston, y Sexo, ternura y misterio de Doctor deseo.
En palabras de Iniesta, la inquietud surge, entre otras razones, por el desinterés flagrante de las transnacionales por la calidad de las grabaciones. Atribuye un mal sonido de los primeros trabajos de “Extremo” por ese síndrome del “ya que quede” propiciado por las disqueras con tal de ahorrarse costos de estudio. Para combatir el prejuicio que surge por parte de las compañías, se han dedicado a albergar en el estudio a las bandas de su catálogo el tiempo que sea necesario. “No estamos en esto por el dinero”, asegura en su faceta de empresario “macarra”. Curiosamente La ley innata no aparece bajo el label de su empresa, continúan fichando para Wea internacional.
El descanso de la década del 2000 no fue del todo improductivo, antes de la disquera, Extremoduro sacó a la venta un par de recopilatorios en 2004: Grandes éxitos y fracasos (Episodio I) y Grandes éxitos y fracasos (Episodio II). La novedad que ofrecían es que no se trata de la simplona y aburrida antología. Cada uno de los temas fue vuelto a grabar. Por el descontento ya comentado del Robe por la calidad de sonido de los primeros discos de la banda. A propósito de la entrada al estudio, Iniesta aprovechó el mimo y arrojó nuevas versiones, cada canción presenta un refrescado arreglo. El resultado, lejos de incomodar, describe el viaje musical que ha realizado Extremo a lo largo de 20 años de experiencia en el estudio, tomas alternas y la improvisación en concierto.
Tanto respiro que se tomaba el Robe, de la realización de material inédito, nos hacía pensar también en que quizá se debía a la próxima aparición de un libro de poemas, largo tiempo prometido y esperado. Pero no. La deuda con la imprenta y sus seguidores aún persiste. Para acallar los hocicos que aseguraban que el Robe estaba acabado, se saca de la bragueta La ley innata y reafirma su condición “De acero” de la cabeza a los pies.
Con menos de una hora de duración, La ley innata se divide en 1. Dulce introducción al caos. 2. Primer movimiento: el sueño. 3. Segundo movimiento: lo de fuera. 4. Tercer movimiento: lo de dentro. 5. Cuarto movimiento: la realidad. 6. Coda flamenca (Otra realidad). Su estructura de suite nos remite a Pedrá. El contenido se divide entre la incontinencia del metal y la instrumentación lírico-acústica poco frecuentada en sus últimas grabaciones, típicamente rockeras.
La ley innata lo confirma: Extremoduro es el mejor grupo de rock duro de la lengua española. No permite descanso a la música oprimida.






