Inicio

online

Documental emitido en Inglaterra muestra las horas finales de Craig Ewert

Transmiten por tv suicidio asistido

La decisión provoca discusión y polémica, justo lo que habría querido el ex profesor.
  • Enviar Nota
  • Imprimir
  • 2008-12-11•Tendencias

Antes que padecer la degeneración motora creciente, este estadunidense de 59 años desconectó su respirador en una clínica suiza.
Antes que padecer la degeneración motora creciente, este estadunidense de 59 años desconectó su respirador en una clínica suiza. Foto: Sky Reaeal Lives / PA / AP

Através de un popote rosado, Craig Ewert se tomó una dosis letal de somníferos. Luego mordió un interruptor que 45 minutos después desconectaría el respirador que lo mantenía con vida. El hombre de 59 años no podía usar sus manos para activar el botón, porque las tenía paralizadas. Tan paralizadas como pronto lo estaría todo su cuerpo.Pero el ex profesor quería ahorrarse a sí mismo y a su familia la tortura de una enfermedad neuronal degenerativa incurable. Frente a las cámaras, recibió asistencia para quitarse la vida en una clínica de la organización suiza Dignitas. Se despidió de su mujer Mary y luego surtieron efecto los medicamentos. Ewert murió.

Y anoche, entre una lluvia de críticas, el documental fue emitido en la televisión británica.

Fue en abril de 2006 cuando el profesor jubilado de informática, que vivía en Harrogate, en el noreste de Inglaterra, recibió el diagnóstico demoledor. Una enfermedad mortal paralizaría todo su cuerpo. En un plazo de dos a cinco años moriría, dijeron los médicos.

Pero la enfermedad evolucionó más rápido de lo temido. En pocos meses, el profesor estadunidense estaba en silla de ruedas y ya no podía respirar solo, no podía mover sus brazos y tenía que ser alimentado por otros. Por eso, el padre de dos hijos se decidió por el suicidio asistido con Dignitas, que el año pasado ayudó a 141 personas a quitarse la vida.

El hombre permitió a un equipo de cámaras del ganador de un Oscar John Zaritsky grabar sus últimas horas en la clínica de Zúrich en septiembre de 2006.

Anoche, a las 21:00 horas, en horario de máxima audiencia, el documental Right to die (Derecho a morir) fue exhibido y probablemente visto por millones de teles-pectadores.

“Si quedara completamente paralizado, sólo sería una tumba viviente que recibiría alimentación por una manguera hasta el estómago”, dijo Ewert antes de morir ante las cámaras. “Si no lo hago ahora, me decido por sufrir, por reforzar el sufrimiento de mi familia y por morir de una manera claramente más dolorosa”.

Ya antes de la emisión, el documental generó indignación. Los guardianes de los medios se quejaron de una imagen unilateral y demasiado positiva del suicidio asistido.

El grupo Asistencia, no Muerte, dijo a través de su director Peter Saunders que el documental es “voyeurismo macabro” que glorifica el suicidio, minimiza las posibilidades paliativas de la medicina y no es otra cosa que un “cínico intento de impulsar los índices de audiencia televisiva”.

“El suicidio es contagioso. Informaciones sobre él causan nuevos suicidios”, dijo el presidente de la Fundación Deutsche Hospiz, Eugen Brysch. El filme es una “escenificación reprobable” que no despierta la solidaridad “de las personas sino sólo el voyeurismo”, dijo Brysch.

El jefe de gobierno británico, Gordon Brown, pidió a los medios tratar el tema de manera sensible y sin sensacionalismo. “Debemos garantizar que en nuestro país ninguna persona enferma o vieja se sienta bajo presión de aprobar este tipo de muerte”, dijo.

“Aquí se hace publicidad del suicidio asistido”, dijo Phyllis Bowman, de la organización Derecho a Vivir.

La emisora Sky Real Lives defendió el documental. “El tema afecta a cada vez más personas y este documental da una visión informativa, fácilmente comprensible e instructiva”, dijo la directora Barbara Gibbon.

“No habría sido sincero hacer una película sobre el suicidio asistido y no mostrar todo el procedimiento”, dijo el director Zaritsky, que además del Oscar recibió más de 30 premios por sus documentales.

Su película muestra a las personas cómo sería si el suicidio asistido también estuviera permitido en otros lugares, agregó.

También la esposa de Ewert, Mary, de 59 años, considera que la película es importante. “Si la muerte es privada y se esconde, las personas no se enfrentan a sus preocupaciones al respecto. Craig era un maestro. Y se puede decir que hizo esta película como maestro”.

- Claves

Dignitas

Una entidad contra luchas de poder
Ludwig Minelli, secretario general de la organización que asistió a Craig Ewert (foto) en su muerte asistida, dijo que Dignitas nació en parte para evitar los conflictos internos que sacudieron a otras dos entidades creadas en 1982 con el mismo fin, ambas llamadas Exit. Dignitas nació el 17 de mayo de 1998, con ayuda de algunos ex colaboradores de Exit. Hasta diciembre del año pasado, había ayudado a morir a más de 800 personas. Además, a diferencia de Exit, no restringe sus servicios para sólo atender a ciudadanos suizos, pues según Minelli, no tiene por qué haber discriminación por el lugar de residencia, ya que “el de morir es el último de los derechos humanos”

Londres • Thomas Pfaffe / DPA