Hugo Hiriart hoy en el Museo de la Revolución
2008-11-25•Cultura
Desde su infancia, el mundo de la literatura, fue el amigo invisible que todos tienen desde pequeños.
Hugo Hiriart, a diferencia de algunos de sus hermanos, fue enamorado por las letras y las historias que le contaban al oído los libros que escogía para la lectura.
Fue entonces, que descubrió que la fantasía que le causaba, la creación de los mundos a la hora de leer, le permitió desconectarse de los problemas que pudo haber tenido en aquella época, así como lo hace ahora.
En el marco del Festival Artístico Coahuila 2008, el escritor hará una lectura dramatizada de los libros La Torre del Caimán y Rosete se pronuncia hoy en el Museo de la Revolución a las 20:00 horas.
¿Qué función ejerce la lectura dramatizada en la sociedad?
Este tipo de actividades pone en contacto a la gente con el teatro, porque a mucha gente no le gusta esta disciplina.
Estos textos en muchas ocasiones no los llena tanto como el cuento o la novela.
Yo les digo que son buenas, son divertidas y vale la pena conocerlas.
¿Cuál es la necesidad de realizar este tipo de actividades?
Es que nadie tiene una cultura suficiente del arte de Esquilo, Sófocles, de los griegos, de los latinos o de Moliere.
Estas lecturas ayudan a acceder a esas obras que no son todavía clásicas y no lo serán nunca, pero funcionan.
También hay que decir que leer obras que son de la época, ayuda mucho, porque ahí se describe lo que se vive en la actualidad y trata los problemas de la sociedad.
Lecturas como ésta, ¿ayuda al fomento a la lectura?
Como fomento a la lectura me parece que sí.
Durante años, que a decir verdad hoy en día hay menos, pero lo que mantuvo viva la imaginación de la sociedad, fue la radionovela, que en su época, tuvo más éxito que la telenovela.
Cuba y México fueron de los grandes impulsores de este movimiento.
No había otro alimentador de la imaginación.
Antes había la avidez de conocer eso, de oírlo.
¿Qué provoca el estímulo de la imaginación?
Lo que provoca, lo que causa, es placer.
Si a uno le cuentan una historia, lo estimulas a que use su creatividad para que en su mente cree las historias.
Pero cuando le dan todos los elementos como en el cine, o en la tele, los vuelven pasivos.
No hay ninguna cultura en la que no se cuenten cuentos, o que no exista alguna leyenda.
La lectura, emite una tradición y es de esta manera que se han transmitido los orígenes de los pueblos.
¿Qué crítica tendría hacia el apoyo de la cultura en México?
Creo que hacen bastante bien su labor, más vale que la gente no se meta tanto.
Hay que dejar que la gente haga lo que pueda para poder patrocinar diversas actividades.
Lo que sí me gustaría, es que se patrocinara más al cine, no por mí, sino por los jóvenes que desean incursionar en esta carrera que por el Tratado de Libre Comercio, han bloqueado la facilidad de ser grandes creadores del cine.
La cultura no es cuestión de dinero, es cuestión de oportunidad.
Hace unos días, participó en el Festival Internacional Cervantino, ahora le toca Coahuila.
¿Cuál es su sentir sobre la petición de su presencia en los festivales?
Es un placer y un gusto viajar e ir a otros lugares para poder encontrarme con otro público.
Siempre me ha gustado dialogar con la gente que uno no está acostumbrado a interactuar con ellas.
Es una oportunidad de conocer otras opiniones.
Claves
Del autor
Hugo Hiriart ha escrito novela, ensayo, poesía, literatura infantil, teatro, cine y periodismo, siempre con un estilo inconfundible. Entre sus dramas destacan Intimidad y Ámbar, ambas llevadas al cine.
Su obra incluye algunas de las piezas más exquisitas de la ensayística mexicana, como Disertación sobre las telarañas y Sobre la naturaleza de los sueños.
Obtuvo el premio Xavier Villaurrutia con su primera novela, Galaor, un Ariel y un Heraldo al mejor guión cinematográfico por Novia que te vea y el Premio Nacional de Literatura Juan Ruiz de Alarcón.






