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Exhuman revista A sangre fría, amarillismo de fondo

La Editorial Almadía recupera en una edición facsimilar los cuatro números publicados de la revista A sangre fría, ejercicio periodístico guiado por la realidad del morbo y la frivolidad.
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  • 2008-11-25•Cultura

<b>La publicación se alimentó </b>de la nota roja de diferentes medios impresos
La publicación se alimentó de la nota roja de diferentes medios impresos Foto: Tomadas de la revista

Matola, violola y enterrola! se alcanza a leer en el encabezado del Alarma!, mientras en la fotografía aparece una mano descarnada o el rostro sangriento de la víctima: frase e imagen que parecieran provenir de una imaginación descabellada, irreal o inverosímil. Hoy día, imágenes de este tipo se pueden hallar incluso en los impresos más serios.

En 1993 apareció una publicación que pretendía hacerle la competencia a aquel semanario, pero a partir del humor, de la ironía y, sobre todo, de la invención literaria: A sangre fría, fue su nombre en clara referencia a la obra de Truman Capote, que a 15 años de su desaparición vuelve en una edición facsimilar sólo para recordar que la realidad de hoy era la imaginación de ayer.

“La idea”, cuenta J. M. Servín, uno de los creadores de la revista, “era hacer un tabloide que realizara una relectura de la nota roja a partir de la parodia: utilizar lo que era el periodismo policiaco, haciendo un homenaje a unas publicaciones que para nosotros resultaban divertidas e interesantes como el Alarma!, el Rincón sentimental de Contenido, Hermelinda Linda o la página 3 del Ovaciones”.

Arma de trasgresión y de confrontación de toda la realidad que hoy vivimos, la nota roja o el periodismo “amarillista” se ha convertido en un camino para conocer, desde otra perspectiva, lo que sucede en la sociedad, de ahí su vigencia y la importancia de recuperar los cuatro números de la publicación en una edición obituaria, a cargo de la editorial oaxaqueña Almadía.

El morbo y la frivolidad como medio de comunicación, y como arma de especulación. Si vivimos en la era de la paranoia y dentro de esa atmósfera el morbo y la frivolidad son elementos constantes de los que todos nos alimentamos de un modo u otro, recalca Servín, de ahí que resulta indispensable recordar ese mundo en el que estamos.

“Todo a partir de la ironía, de un humor corrosivo, dándole una vuelta de tuerca a todo esto que fue lo más vilipendiado del periodismo en aquellos años y hoy ocupa las ocho columnas de los periódicos más serios […] Se trataba de burlarnos de los grandes íconos de nuestra sociedad, de la cultura, explorando la cultura popular en su nivel más degradado”.

Una visión de periodismo

A sangre fría, recuperada para morbosos de corazón, en su momento fue una revista muy censurada y bloqueada por las librerías, las cuales se negaban a distribuirla en sus espacios porque lo consideraban algo “casi pornográfico”. Sin embargo, por el circuito underground se agotaba su tiraje de dos mil ejemplares.

“La revista, con todas las proporciones guardadas, sentó un antecedente para muchos otros proyectos editoriales o de entretenimiento masivo, relacionados con la propuesta de morbo y frivolidad, ‘el amarillismo de fondo’, como alguna vez la definió Rogelio Villarreal”, a decir de J. M. Servín.

Guillermo Fadanelli, Fernando Rivera Calderón, Verónica Maza, Rafael Tonatiuh, Rafael Ballesteros, Maximiliano C. Carvajal, Héctor Morán y el mismo Villarreal son algunos de los nombres que aparecieron en la publicación, en 1993.

“Los mejores periodistas en México salieron de ese género, y mucha de la historia social también sale de la nota roja. Era una especie de homenaje a Truman Capote y a los grandes periodistas mexicanos como David García Salinas, José Ramón Garmabella, el ‘Güero’ Téllez o Matarili”.

Con la revista había el propósito de hacer literatura y buen periodismo, pero a través de estos elementos que, para la mayoría de la gente, siempre se califican a través del prejuicio o de lo más sucio del oficio periodístico.

“Buscábamos divertirnos, a la vez de proponer una visión del periodismo, de la literatura, de la cultura, a partir de estos elementos. La historia de las artes, sobre todo a partir de la posguerra, está muy contaminada del sensacionalismo y la frivolidad: la sociedad del espectáculo”, concluye J. M. Servín.

México, el país del tabloide

La razón de ser de A sangre fría fue el morbo y la frivolidad, si bien en los últimos años han surgido infinidad de medios sólo interesados en una forma diferente de hacer periodismo, más cerca de la sangre —en algunos casos— o del escándalo —en otros.

“México es el país tabloide por excelencia y si tú revisas la historia social de este país, sobre todo en el siglo XX, podrás darte cuenta de una gran cantidad de publicaciones en el género, precisamente porque es ahí donde se dan las expresiones más descarnadas del país, pero también donde se presenta esta oportunidad de oro de desmitificar, de tumbar de su pedestal a figuras públicas que parecen tocadas por la mano de Dios”.

La idea de hacer un periodismo de la especulación y del morbo con A sangre fría fue descubrir elementos muy interesantes de la idiosincrasia de este país y de la gran farsa que, como identidad, “podemos tener todos los mexicanos”, asegura Servín.

México/Jesús Alejo