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Entrevista: Guillermo Meléndez ? Escritor

Enigma, saber para qué sirve la poesía

El poeta, reconocido recientemente con el Premio a las Artes de la UANL, estará hoy por la noche en la Casa de la Cultura para presentar su nuevo libro, Legajo de la noche, bajo el sello de Ediciones Intempestivas.
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  • 2008-11-25•Cultura

Foto: Especial

“¿La poesía? / Monja mustia que escapa de un convento y en la barra de una taberna, sin que los borrachos lo adviertan, bebe un trago de vodka y levita elevándose hacia los labios de su lejano amor”. Esto dice la invitación a la presentación del libro Legajo de la noche del poeta Guillermo Meléndez (Galeana, 1947).

Reconocido recientemente con el Premio a las Artes de la UANL, autor de los poemarios Perdido mas no tan loco (1979), Jacinto enloquecido (1985) y Diario del Sillayama (1993), entre otros, Meléndez estará esta noche en la Casa de la Cultura, acompañado por Agustín García Gil y María Belmonte en la presentación de Legajo de la noche, que porta el sello de Ediciones Intempestivas.

¿Qué planteas con este nuevo libro?

El libro no es nuevo. Se armó con texto incompletos o inéditos arrumbados en los cajones de mi escritorio y otros que aparecieron en revistas efímeras que por diferentes motivos no se incluyeron en colecciones ya editadas. Fueron poco los que entraron sin cambios, algunos sólo sirvieron de sugerencias para crear nuevos poemas. No hay ninguna intención especial para la creación de Legajo de la noche. Héctor Alvarado me pidió material para publicarlo en Ediciones Intempestivas: reuní un manojo de poemas, los dividí en dos capítulos y le puse un título, eso es todo.

¿Sigue teniendo peso la poesía en esta época?

Sí, históricamente su valor contracorriente se ha establecido de una manera misteriosa. Hablando de esos tiempos: del drama, la comedía, la epopeya, la historia, y la filosofía contamos en la actualidad con un gran número de obras completas, pero de la poesía tenemos que contentarnos con breves chispazos que se preservaron en las inscripciones grabadas en cráteras y copas de las tabernas, en descontextualizaciones, muchas veces hechas por filósofos moralistas disgustados por la vida desordenada que solían llevar los poetas. Sin embargo el valor de la lírica es y seguirá siendo del mismo rango que el de las otras disciplinas humanísticas.

¿De qué vive el poeta Guillermo Meléndez?

Subsidiado por un ex burócrata jubilado del IMSS que se llama igual que él.

¿El Premio a las Artes te transformó?

Sí. Por primera vez me hizo vestirme de tribuno.

¿Cómo sientes el pulso de la ciudad en cuánto a la vida cultural, al incremento de la violencia?

Hablar de este tema alebresta mis crótalos. No quiero llenar con veneno esta entrevista. Sólo le pido a Dios un milagro: que la actual culpable de la miseria denigrante de México –la dictadura panista– no extienda sus tentáculos otros seis años más.

¿Se puede atrapar la poesía en una definición?

Sí. En una definición improvisada que sólo sirva para salir del paso.

¿Para qué sirve la poesía?

Esta pregunta es un enigma. Pero podría responderte que sirve, entre otras cosas, como vía de escape para alejarse del globalizado batallón de muertos que entierran a sus muertos.

¿Chateas?

Choteo en su ausencia a las personas que me caen mal, que aquí entre nos, son muchas.

Margarito Cuéllar