Muestra en la galería Arte Mexicano para el Mundo

La arracada, historia de una joya migrante

La exposición ilustra los andares históricos y geográficos de este objeto ornamental.
  • 2008-11-18•Cultura

Foto: Especial

Casi todas las mujeres poseen un par, pues en su sencillez reside una elegancia insuperable y, según se sabe ahora, un origen muy antiguo. Su historia cuenta, por ejemplo, que el mar la trajo a México y que luego echó raíces en Jerez, Zacatecas, convirtiendo esta ciudad en el tradicional hogar de la arracada mexicana.

La muestra La migración de la arracada, de la artista Ofelia Murrieta y la coleccionista Carlota Mapelli, ofrece el recorrido histórico y geográfico de una de las joyas más populares; inicia en el siglo V (a. d. e) en Persépolis y llega hasta el México actual, con una muestra de arracadas mazahuas, nahuas y las propias producciones de Murrieta. Todo ante la consigna: “migran las personas, migran las tradiciones, migran las costumbres, migran los objetos”.

De acuerdo con las investigaciones realizadas por Murrieta, “los primeros ejemplares e imágenes de la arracada las encontramos en los relieves de la escalinata de la Apadana, en Persépolis, donde se distinguen persas, medos o bactrianos.

“Los antiguos egipcios, que fueron grandes amantes de los objetos, las arracadas fueron parte importante de sus ajuares. Y con los fenicios, que nos dejaron una estela de arracadas por las costas del mar Mediterráneo, encontramos formas griegas y romanas en España y en las costas marroquíes”.

La artista señala que un gran laboratorio de formas fue, en su momento, la España mozárabe, raíz de la que se nutre el pasado y presente americano, pues con el tiempo la arracada invadió todo el territorio, siendo en México donde disfrutó, la media luna, de todos sus adornos.

Media luna, zarcillo y candonga, son algunos nombres que reciben las arracadas, que forman parte de la orfebrería más bella de la tradición popular. La belleza de las arracadas, forjadas con las manos de artesanos nacionales, son verdaderas piezas de exhibición.

Impulso nacional

Ofelia Murrieta dice que “es posible que las arracadas con figura de media luna tengan relación con las antiguas deidades femeninas; según la definición del árabe, al-karrat significa el pendiente.

Llegaron a México con las españolas, junto con relicarios, milagros, monedas y cristales que engarzados en hermosos collares o envueltos con hilos de plata y oro, adornaron a indígenas y mestizas, para enraizarse luego en los gustos y crear nuevas formas en cada una de las regiones de este vasto universo que es la plata tradicional mexicana.

Luego, al ser Zacatecas un estado tradicionalmente minero, la adoptó entre sus creaciones; en Jerez se elabora la arracada jerezana creada por el español Juan Osante y por Justo García a finales del siglo XIX.

“Inicialmente de manera rústica y manual fundían el oro o la plata, luego la ponían en una alforja para después colocarla en un crisol de barro, donde vaciaban el metal según la forma del molde. Para soldar ocupaban una especie de pipa larga que soplaban con la boca poniendo la soldadura y fuego al mismo tiempo, y con un martillo hacían láminas delgadas, más tarde.

Revivir la arracada

De entre los más conocidos artesanos se encuentra parte de una quinta generación de la familia García, de Jerez, además de producir la arracada jerezana, crean los llamados pensamientos (pequeños aretes en forma de rosa o de lágrima), pulseras huecas y de media caña y otros trabajos especiales.

Según ellos, la arracada jerezana se clasifica en tres categorías: media luna con adornos de flores, filigrana con adornos más sofisticados, y las sencillas y más comunes.

Con esta exposición se busca rescatar el uso de la arracada y apoyar el trabajo de los orfebres mexicanos, la muestra permanecerá abierta hasta el próximo 15 de agosto en la galería Arte Mexicano para el Mundo (Monte de Piedad 11, en el Centro Histórico).

México. Verónica Díaz