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68. La batalla por la memoria ? 40 años

“Soy El Johny, soy leyenda”

Fue líder de la porra oficial del IPN. Dos veces estuvo en la cárcel. “No soy santón, pero el día que convoque, hasta en las cárceles habrá rebelión”.
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  • 2008-11-18•Política

Foto: Arturo Bermúdez

Alfonso Torres Saavedra nació el 25 de julio de 1948. Hace 40 años fue alumno de la Escuela Vocacional número 2, donde brotó la primera chispa del 68. Tenía 20 de edad. Dos veces estuvo preso. Dice que fue venganza política. El Johny —apodo que debe a su padre, Juan Torres Maya — asegura ser “una sombra del pasado” y que ahora demostrará su “verdad”, pues “en 40 años de calumnias —siempre se le ubicó como dirigente porril— han engrandecido mi camino”.

Todavía, a pesar de su edad, conserva un cuerpo atlético. “En la cárcel hacía ejercicios con botes de cemento”. Ha corrido 12 maratones y practica yoga. Y habla mucho. Demasiado. Y echa mano de temas místicos y de la mexicanidad. Quien no supiera todo “lo malo” que se ha dicho de él pensaría que está frente a un misionero. Relata que en una ocasión Porfirio Muñoz Ledo le dijo: “Usted habla derecho, no tiene pelos en la lengua; eso le puede traer problemas”.

—¿Y usted qué contestó?

—Que yo nomás digo mi razón, porque conozco la ley de la causa y el efecto, que es la ley del karma: la ley de la verdad.

— ¿Y cuál es ésa?

—Lo que siembras, levantas. No levantaremos perlas cuando hemos sembrado tormentas y calumnias, ofensas y demagogia, que es la cultura del político mexicano. “Porro” fue una palabra inventada por Luis Echeverría –quien debido a los buenos oficios de El Johny logró entrar al Poli – para ofender al pueblo y a los estudiantes que estaban en formación ideológica…

El Johny es padre de tres hombres y una mujer; abuelo de tres nietos y “otro que viene en camino, que es una bendición de Dios”. En un papel escribe los nombres de sus autores favoritos: Hermes Trismegisto y Elena V.P. También lee a los hebreos, a José Vasconcelos y a Jesucristo. Trae un anillo de oro y zafiro, “porque alrededor del sol se rigen la vida de los siete planetas”.

Un pin de oro cuelga de su saco. El diseño del broche tiene tres veces la palabra México, “pero con una sola eme, del grupo de la Mexicanidad”. El Johny se jacta de haber sido “líder estudiantil y líder de contención, porque orienté a los jóvenes y a los dirigentes”. Estudió en la escuela secundaria número 65, de la colonia Sifón, a la que acudía sin desayunar, pues su familia era muy pobre. A los 15 años ganó el concurso de baile Vanart, transmitido por televisión, y ganó 300 pesos, con “los que me compré un traje en Milano –las tiendas de la época – y unos zapatos”.

—Usted habla mucho –se le comenta.

—Soy un misionero de la lengua, porque conozco y convivo con todos los lenguajes; y conozco el más importante, el hebreo, su mística y su poder universal, que también es el lenguaje maya –responde el presidente vitalicio de la Federación de Estudiantes Politénicos, quien también formó el grupo social y cultural Los Insurgentes.

—Y fundador de la FEP.

—Sí – infla el pecho en el Samborn’s de la Lafragua, lugar de la entrevista –, y alguien me dice líder espiritual.

—¿Quién era El Johny en 1968?

—Un joven de extracción humilde que observaba la problemática social de mi país y el abuso de los políticos que manejan con demagogia la rectitud cuando en realidad son mercenarios. Eso nos despertó a luchar contra ellos.

—Pero siempre se le ha visto como “el malo” del 68.

—Porque así les convino a sus condiciones políticas. Ellos querían acabar con el espíritu del joven, no sólo el mío, y cuando un líder se decide poner el orden, lo logra, porque convence la razón.

—Siempre se dijo que la porra era utilizada para asaltar en los alrededores de las vocacionales.

—Se dio, efectivamente, porque el gobierno infiltró grupos operativos y se llevaban a los muchachos a cometer anomalías. Entonces, muchas veces, depender del sueldo mínimo de un padre, es difícil para un joven.

—Usted estuvo en la cárcel.

—Sí, así fue, porque querían acabar con un liderazgo de atracción, y el gobierno que reprimió el 10 de junio quiso cubrir el problema que ellos mismos crearon de forma maquiavélica.

El Johny dice que en los años 50 y 60, “época blanca del porrimo”, existió un personaje, El Palillo, “un gran porrista; yo, en cambio, fui de la época negra, donde el joven era reprimido”. “Pero las letras te cambian, broder; los libros te ayudan a curar el dolor y a ponerte un esmalte que te protege para no ser contaminado por las mentes estrechas”, añade Torres Saavedra, quien anticipa el título de su autobiografía: “Yo soy leyenda: El Johny”.

Este hombre, que estuvo en la penitenciaría de Lecumberri entre el 12 y 24 de diciembre de 1968 y de 1971 a 1973, acusado por los delitos de ataques a las vías de comunicación, robo y amenazas, ha corrido 12 maratones, trota y practica yoga cada mañana. “Después de los tres kilómetros –reflexiona – viene la soledad del corredor, porque sientes el peso de la playera, del short y los zapatos”.

—Dos veces en la cárcel…

—Sí, broder, pero todo fue apadrinado por Fernando Gutiérrez Barrios, oficial Mayor de Gobernación, los ojos y manos ejecutoras de Luis Echeverría Álvarez. La consigna fue recibida por el juez Marcos Castillejos Escobar, que hace unos días fue acribillado, y vuelvo a reafirmar sobre la ley de la causa y efecto. Y yo no pregono ni aviento las campanas al aire. Aquella fue una cacería de brujas en el Poli y la UNAM.

—¿Lo utilizaron?

—Nadie me ha usado, porque soy oxígeno, y tengo un principio: no soy negociable, y está demostrado: mi vida es la docencia en las secundarias técnicas. Buenos servidores por México. Siempre he hecho uso de la razón para actuar. Y mi razón es la necesidad de la base. No soy un santón, pero soy honesto.

—Pero usted ha sido señalado…

—Ha habido tiempos de silencio aunque tuviera la razón. Me han colgado todos los sambenitos para acabar con un liderazgo natural, el cual conservo, porque el día que convoque, hasta en las cárceles habrá rebelión. Somos hombres de principios y nos enseñaron a luchar ante la injusticia.

El Johny relata que entre 1987 y 1988, cuando lo detuvo Jorge Muñoz Macías, “informador” de la Dirección de Investigaciones para la Prevención de la Delincuencia (DIPP), por órdenes del capitán Miyazawa y Luis Villanueva, “me pusieron una madriza” en las mazmorras de Jefatura de la Policía, donde le preguntaban: “¿¡Quién es tu padrino, cabrón, quién es tu padrino?!”

— ¿Y usted qué respondía?– se le pregunta ahora.

—“Si les digo quién es, se espantan”.

—¿Y quién era? –vuelve el reportero.

—Dios, todopoderoso, al único que me debo –dice y alza el índice –. En todo está ese Hombre. Así es la verdad.

“La palabra ‘porro’ es un mote que persiguió la psicología de muchos jóvenes”, insiste El Johny. “Los policías infiltrados incitaban a la rebeldía, y los jóvenes decían: Yo soy gasolina y tú me avientas el cerillo”.

—¿Y usted?

—Yo nací para ser cabrón, pero no culero. A Castillejos le decía: “Soy joven y he cometido errores, pero no al alcance de lo que ustedes me acusan. Lo único que están haciendo es que uno aprenda”.

—¿Ha sentido miedo?

—Uta. Fíjate que tengo un pasaje muy grande del por qué aprendí a correr y por qué perdí el miedo: correr me enseñó a curar el dolor; y perdí el miedo cuando murió mi hijo (1981) de dos años y tres meses en un accidente automovilístico. Aprendí que ni a la muerte hay que tenerle miedo y empecé a estudiar para ser un templario de la verdad y proteger a la gente.

Alfonso Torres Saavedra está convencido –también hay otros sobre esa misma brecha – de una teoría: que si en 1810 surgió el movimiento de la Independencia y cien años después la Revolución, en 2010 “vendrá el movimiento de la evaluación humana”. “Ya hay sangre de rebeldía y –prevé – habrá muchos Francisco Villas”.

—¿Y entonces qué va a suceder?

—Muchos van a morir… de miedo.

México • Humberto Ríos Navarrete