Reportaje: Cabezas rapadas/ ?Se preparan para cambiar al mundo?
Los skinheads y su rabia contra todo y todos
Un skinhead en el tianguis de El Chopo es como un alma en pena, un guerrero con las botas rojas o negras bien puestas, una cabeza de calva brillante, un mechón de pelo negro en la coronilla, estoperoles que pretenden reflejar el mundo que no tienen; va con chamarra abombada que cubre bíceps, espaldas y dorsos tatuados con la suástica, la cruz, la muerte, la bandera, el fuego, el águila y más. Es un nacionalsocialista que se reúne en una casa de la colonia Moctezuma, donde entrena para golpear y es que sienten rabia por todo. Por todos.
Esa es su divisa: sienten rabia por todo y contra todos. Pero son pocos en México, dicen los que pretenden tapar la realidad. Pero existen: unos son rojos y a la vez, se dicen, demócratas y otros de plano son fascistas o rudeboys, made in Mexico.
Caminan por El Chopo, se entrenan en la Moctezuma, corren y se ejercitan a temprana hora en el Bosque de Aragón; comen y se divierten en un antro que se localiza por el rumbo de Tacuba, pero también asisten a los colectivos en casas de la zona más exclusiva de la ciudad: Polanco.
Desde esos lugares y más, muchos jóvenes de entre 17 y 25 años se preparan para cambiar a nuestro país y salvarlo de los rojos y el comunismo.
Los que saben, dicen que se reúnen en la calle Francisco Espejel, colonia Moctezuma. En la casa de una connotada familia de panistas de la década de los setenta. Se ubica en la acera norte cerca de la calzada Ignacio Zaragoza.
Ya han tenido madrizas públicas de preparación. Se recuerda una que se vivió en 2001 en el mismo tianguis de El Chopo. Lo último fue el llamado a golpear a los emos. Sus enemigos que pretenden robarles algo de su identidad, vestimenta, filiación y motivación.
Su saludo en El Chopo es una Sieg heil!!!!. Golpeteo de brazos que forman la cruz gramada. Miradas duras. Botas que rozan el asfalto caliente de las dos de la tarde. Uno de ellos lleva 22 argollas en muñecas y dedos. Luchan contra aquellos que pretenden imitarlos. Contra todos. Sus padres son los punks de la década de los setenta.
Con parte de los punketos tienen una pelea a muerte aquí en México y los llaman acarreados por un grupo de activistas de corte marxista. Se refieren a los punk que se reúnen en El Chopo. Estos ya están domesticados, dicen.
Ellos mismos, en una de sus páginas de internet, definen al verdadero skinheades un guerrero con el compromiso de instruirse física, moral ética, política y filosóficamente. Ser un verdadero skinhead no es sólo vestir unas botas Dr. Martins, una bomber, medio raparse y ver alguna película de Hollywood, pedirse una cerveza los sábados al lado de unos mugrosos . Uno de ellos termina su discurso así: Por siempre fascistas, por siempre orgullosos skinheads México.
El entrenamiento de los cabezas rapadas que se reúnen cotidianamente, pero principalmente de los que se ubican al oriente de la ciudad, se encamina a las lecturas de Hitler, la lucha de los cristeros en México y textos del nacionalsocialismo reactualizado . Su ideología es la raza pura.
En los pasillos que se adentran al tianguis de El Chopo corren todo tipo de vestimentas, mentes, forma de ser, filias, fobias y demás; los jóvenes caminan como si fueran dueños del mundo, no le hace que no sea de ellos. Ahí caben todos: punks, rockeros, metaleros, hardcoreros, rudeboys, darketos, góticos anarcos e incluso, hippies y comunistas nostálgicos.
Juan es un anarquista de corazón. Habla de los skinheads : Son pocos en México y se les identifica por la cabeza rapada. Los critica: Los verdaderos punk somos anarquistas, estamos por la tolerancia y luchamos contra el fascismo pues éste es contradictorio con los ideales; ellos (skinheads ) lo han desvirtuado, actúan como nazis y les gusta golpear.
Todos leen algo y Juan lee a Bakunin, Malatesta y Proudhom. Cada quien lleva a cuestas la cruz de su parroquia. Dice que el anarquismo es parte de una contracultura, es una forma de vivir y relacionarse; es diferente nuestra estética y nuestra ética.
Se dice conocedor de todas las tribus. Para él un gótico es un nihilista. Su visión del mundo es así, nihilista visten de negro porque van muertos en vida, la sociedad los mató . Desde su vestimenta rota, negra y con estoperoles, afirma que la izquierda en México no existe y que los skinheads trabajan de manera clandestina, ahí vienen y están cabrones.
En Tacuba, en la parte posterior del Metro, los skinheads toman cerveza y bailan al ritmo del ska, reggae, oi, punk y hard core. Son los ritmos. En sus letras se reivindica al obrero y el cambio de la sociedad; unos se aceptan fascistas, pero otros no. Los primeros dicen estar contra demócratas y rojos; les gusta el sexo y el alcohol, pero además sienten rabia por todo. Es más, dicen que los obreros son un invento de Hitler. Por eso están con ellos.
No quieren a los punks rojos y así lo dicen: Ningún grupito, organización o colectivo podrá detenernos en nuestra lucha por rescatar a nuestra amada nación de las garras del comunismo judío y del tan asqueroso nuevo orden mundial. ¡¡¡Salve victoria!!!.
Para diversos jóvenes, entrevistados en El Chopo, desde donde han partido actos de apoyo a la tolerancia a raíz de las persecuciones a los emos, los skinheads de tendencia fascista apoyados por alguien de derecha que tiene billete son los responsables de los llamados a esa persecución.
No pocos de los punketos que se reúnen en El Chopo recuerdan la madriza de septiembre de 2001 misma que, según ellos fue provocada por los skinheads neonazis. Se escenificó en el cruce de Aldama y Guerrero. Hasta aquí llegaron alrededor de 25 rapados con puntas y garfios. En realidad era la histórica bronca punks vs skindheads, horas antes del enfrentamiento se corría el rumos de que los fachos iban contra los punks, dice uno de los comunicados de aquel entonces.
Los skinheads llevan botas rojas, ropa negra, ojos vidriosos. Pero, también, son jóvenes que toman Pepsi, viajan en Metro y caminan por El Chopo como cualquier superstar, es decir, de vez en cuando.


