En calles y avenidas de la ciudad
El Santo Niño, parte de nuestra cultura local... y urbana
2008-11-18•Cultura
Su imagen ya no vive a escondidas, temerosa de las críticas que antaño realizara la medicina oficial y las altas esferas de la jerarquía católica. Ahora, la imagen de El Niño aparece en calles y avenidas de Monterrey. Bajo el lema Bienaventuranza y buena vibra, artistas regiomontanos han encontrado en la imagen del Niño Fidencio un símbolo con el cual la ciudad puede identificarse.
El arte callejero es una versión más estilizada del primer instinto que es el graffiti. Aquí, los artistas utilizan distintas técnicas para el dibujo (pinceles, grabados, esténcil o calcomanías), se busca que la imagen tenga un contenido ideológico y, sobre todo, se busca decorar inmuebles abandonados o, en caso contrario, se solicita permiso cuando el inmueble está habitado.
Nosotros no tenemos problemas con ello (con la autoridad al realizar su arte), siempre buscamos locaciones que están desocupadas, pero hay veces que los mismos vecinos de la colonia nos piden que pintemos su casa, explica Miguel Ángel Fuentes, alias el Maf y uno de los artistas.
El icono local frente a las imágenes transnacionales
Por las calles del centro, y especialmente del Barrio Antiguo, se pueden apreciar múltiples manifestaciones artísticas, ya sea realizadas con aerosol o calcomanías pegadas en los señalamientos, semáforos o en cualquier esquina. Al caminar, es muy fácil que los rostros de Marilyn Monroe, Elvis Presley, de algunos personajes de videojuegos sobresalgan de las paredes; pero, ¿por qué está el rostro de José Fidencio Constantino Síntora, el Niño Fidencio en las calles de Monterrey?
Yo buscaba trabajar con un esténcil que tuviera una carga espiritual, más que una ideología o un peso político que llegara ser ofensivo. Trabajé el rostro de Gandhi, pero es demasiado cliché; después busqué a Cristo pero pues tampoco me llenaba yo quería algo regional y pensé: por qué no creerle a toda esa gente que visita Espinazo y que se dice curada por el Niño, afirmó el Maf.
Así nació el esténcil de Fidencio, que ahora ofrece curaciones a los creyentes desde una pared en la avenida Venustiano Carranza, o desde una serie de estampitas en las calles de Mina y Matamoros.
El reto es evolucionar, hacerlo cada vez más interesante, en eso interviene el formato, explorando diferentes técnicas de grabado. Nosotros buscamos primero el contenido de la imagen, después viene la práctica, señaló.
El arte callejero lleva el arte a la gente, cosa que museos no hacen
Siempre que llegamos a pintar llegamos con un café en mano, como que eso tranquiliza a los vecinos, refiere Tomas Guereña, pintor callejero y aliado de arte del Maf.
Los dos artistas confiesan que el día predilecto para la caza de locaciones es el sábado, también utilizan este día para pintar y relajarse. Cuando pintan, los artistas se han percatado de un fenómeno muy interesante: a los vecinos de un barrio les gusta observar su trabajo, es más, lo demandan.
La gente está hambrienta de ver, de apreciar el arte en sus paredes, es algo como la teoría que existen de sacar el arte de los museos, de sacralizarlos y llevárselo a la gente; no sé si lo nuestro es arte o no, pero la apreciación de la gente lo dirá, afirmaron los pintores.






