Cueva Ahumada: Ocho mil años de historia
2008-11-18•Cultura
Aislado por montañas, en la parte baja de un cañón donde serpentea el cauce de un río seco, se encuentra Cueva Ahumada, a unos 45 kilómetros de Monterrey en el Cerro de La Mora.
Ahí predomina el silencio, las pinturas rupestres, que han resistido el paso de miles y miles de años, son las voces del desierto, gritos que parecen esconder mensajes cifrados, códigos ocultos que narran el secreto de la historia poco conocida de los antiguos pobladores de Nuevo León.
Dos factores han perjudicado a los grabados. La erosión ha venido borrando los motivos pintados en la roca y por otro lado, los vándalos han destruido el área a lo largo de los años. Del mismo modo afectan las vibraciones provocadas por los trenes que pasan por la vía México-Laredo, la cual se halla a 150 metros de ahí.
La geografía del lugar cambió en 1988, debido al desbordamiento del Río Pesquería durante el embate del Huracán Gilberto.
En los trabajos realizados por Moisés Valdez Moreno, en Cueva Ahumada detectó una importante seriación de material lítico y un entierro con ornamentos asociados.
Las conclusiones a las que llegó el arqueólogo del INAH Nuevo León al terminó de sus exploraciones arrojaron datos nuevos acerca de la forma de vida de los grupos de cazadores-recolectores.
El tipo de sitios como Cueva Ahumada, ubicados en cañones de la Sierra Madre donde pasan ríos, parece que eran lugares donde habitaban los indígenas por temporadas, explicó el investigador.
Entre los materiales de roca detectados se encuentran puntas de proyectil, gubias del tipo celar fork, raspadores del tipo coahuilo, manos de molienda y objetos suntuarios como cuentas y pendientes de concha, pequeñas placas de arte mobiliar y restos de inhumaciones, que en conjunto hacen de Cueva Ahumada uno de los mejores exponentes de la zona serrana durante un periodo de ocho mil años.
De igual forma se localizaron vestigios de hogueras donde se procesaban alimentos, de ahí su nombre de Cueva Ahumada.
Cabe destacar que entre los años 1997 y 1998, Moisés Valadez Moreno, como parte del proyecto Arqueología de Nuevo León, excavó el sitio y concluyó que Cueva Ahumada es un lugar mucho más antiguo de lo que se pensaba.
Se recuperaron, siete mil artefactos y muestras de carbón en diez unidades estratigráficas, que dieron la pauta para proponer la reconstrucción ocupacional y sus fases de ocupación que se ubican hacia los seis mil quinientos años antes de Cristo, dijo Valadez Moreno.
Solo por mencionar, Cueva Ahumada, de acuerdo a los resultados de la investigación arqueológica, es anterior a las civilizaciones egipcia y babilónica.
A merced de los depredadores
Reconocido como uno de los sitios más representativos de manifestaciones rupestres en la región, Cueva Ahumada corre un grave peligro, debido a que los vándalos lo han marcado con su huella depredadora. Al llegar al lugar, el abandono y el descuido saltan a la vista. Los vestigios lucen llenos de pintas. Rocas llenas de petroglifos se encuentran grafiteadas, con la firma de sus autores, quienes no tienen conciencia del daño que causan.
La situación de olvido y abandono imperante, no hace más que evidenciar la poca importancia que las autoridades locales tienen respecto a la salvaguarda y conservación de los vestigios prehistóricos.
Moisés Valadez Moreno, quien por años ha tratado de desentrañar los secretos del área histórica, considera que las condiciones en que se encuentra se deben mucho a su ubicación y la falta de vigilancia.
Tendría que haber vigilancia día y noche hemos intentado pero no se ha dado, hace años habíamos logrado que la patrulla estuviera una o dos veces al día, pero con los cambios de administraciones no hay continuidad, señaló.
Cronología
Investigaciones
En 1960 Jeremiah Epstein de la Universidad de Texas realizó excavaciones y fue el primer sitio registrado en Nuevo León.
John W. Clark, investigador norteamericano, publica en 1965 su articulo Art at Cueva Ahumada.
Harald Jensen, en 1965, por medio de radiocarbono, obtuvo fechas que van desde 2680 a 1850 años a. de C.
En 1994 como parte del proyecto Catalogación e identificación de sitios Arquelógicos en la parte Norte de Nuevo León (CISANNL) se procedió a realizar una prospección sistemática de la zona, registrando y catalogando el área de ocupación.
Entre 1997 y 1998 dentro, del proyecto Arqueología de Nuevo León, se recuperaron siete mil artefactos.






