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Especialistas aseguran que deben regularse los anuncios publicitarios de alimentos dirigidos a los niños

Comida chatarra es hoy en día un negocio millonario

Desde hace 30 años la alimentación mexicana ha ido cambiando de manera drástica.
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  • 2008-11-18•Tendencias

<b>La mala alimentación </b>no es un problema  exclusivo de los menores de edad.
La mala alimentación no es un problema exclusivo de los menores de edad.

El aumento en el consumo de alimentos “chatarra” es parte sustancial del fenómeno de obesidad en México que afecta severamente a los niños, quienes gastan más de 20 mil millones de pesos en productos de ese tipo durante el ciclo escolar.

De acuerdo con investigadores, los niños en edad escolar reciben de sus padres de cinco a 10 pesos diarios para que los gasten en la escuela, donde adquieren principalmente frituras, dulces y refrescos, aunque no sólo compran a la hora del recreo sino también a la entrada y salida del plantel y en el trayecto a sus hogares.

El consumo de esos alientos no es privativo de los menores de edad, pues según el investigador Arturo Lomelí los mexicanos gastan alrededor de 240 mil millones de pesos al año en comida chatarra y sólo diez mil millones en el consumo de diez alimentos básicos como carne, frutas y verduras.

Expuso que desde hace tres décadas los mexicanos comenzaron a modificar drásticamente su alimentación, al sustituir verduras por frituras y azúcares.

Esto contribuyó a que 70 por ciento de los mexicanos tenga problemas con su peso, aseguró también Abelardo Avila, investigador de la Dirección de Nutrición del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán de la Secretaría de Salud.

De ahí la urgencia de una regulación en la publicidad y venta de dichos alimentos, para prevenir que su consumo excesivo produzca daños diversos.

Se debe regular la publicidad infantil como lo hacen países más desarrollados, lo cual se tradujo en menores niveles de obesidad, además de que estar determinado por la Organización Mundial de Salud (OMS), explicó.

El objetivo es evitar que se dirija publicidad engañosa a los niños, que al año reciben frente al televisor 12 mil impactos publicitarios con mensajes que logran u objetivo, prueba de ello es que la obesidad afecta a 1.4 millones de infantes en edad escolar, precisó.

Los mercadólogos, detalló, han hecho muy bien su trabajo con el objetivo de vender, y desde hace tres generaciones envolvieron a la población que no percibe lo que ocurre, al grado de que los abuelos y padres inducen a los menores al consumo de esos productos.

Así se ha llegado al grado de que actualmente “un niño de ocho meses, tercera generación educada por los medios de comunicación, ya exige que le pongan refresco en su biberón, claro, con la complacencia de su made, lo cual es criminal”, advirtió.

El especialista indicó que la secretaría de Salud apelará a la responsabilidad social de los empresarios de esos productos para que su publicidad no se transmita en horarios infantiles, y participen en el combate a la obesidad infantil.

En tanto, en la Cámaa de Diputados los legisladores se alistan con proyectos para reformar la Ley General de Salud que incluyen la obligatoriedad de esablecer en los productos “chatarra” la leyenda de que su abuso en el consumo puede provocar daño.

Además la prohibición a la venta de esos alimentos dentro de las escuelas, a su publicidad televisiva en horarios infantiles y la promoción de su consumo mediante premios, “ganchos” o la inclusión de ersonajes que tengan influencia en los niños.

Aunado a ello, la Comisión de Salud de la Cámara prepara una iniciativa complementaria, que obligaría a la Secretaría de Educación Pública (SEP) a incluir en los planes de estudio la información sobre la nutrición que debe tener el ser humano.

Según un sondeo con niños de primaria, aunque los padres de familia les incluyan en su “lunch” comida sana les dan dinero con el que adquieren, principalmente, charritos, palomitas, papitas, frituras en general, así como refrescos y aguas de sabores.

El especialista y director del hospital Star Medica Santa Fe, Jorge Pérez Castro, comentó que a pesar de que 60 por ciento de los niños en edad escolar tiene sobrepeso no hay una consciencia clara del problema en las familias.

Por ello México es el segundo país que más refresco consume en el mundo, además de estar entre los que comen más frituras o alimentos no nutritivos y con un alto índice de calorías.

¿En qué invierten su dinero?

En cada ciclo escolar, los estudiantes menores de edad invierten cerca de 20 mil millones de pesos en productos poco nutritivos.

Los niños reciben de sus padres de cinco a 10 pesos diarios, los cuales usan para comprar frituras y refrescos, no sólo en en el receso, sino también a la entrada y salida del plantel

Los mexicanos gastan 240 mil millones de pesos al año en comida chatarra y sólo 10 mil en el consumo de carne, frutas y verduras.

México. Jacqueline Rico Dueñas/Notimex