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Hombre de celuloide

Gángster del clasicismo

Harlem, 1968; hay guerra en Vietnam y en las calles saturadas de ruidos y gente los antiguos esclavos han comenzado a levantar el puño.
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  • 2008-11-18•Cine

Harlem, 1968; hay guerra en Vietnam y en las calles saturadas de ruidos y gente los antiguos esclavos han comenzado a levantar el puño. Hay caos. Todo es posible. Las grandes historias así comienzan: en un universo (interior o exterior) en desorden, los artistas y los magos reinventan el orden. Aquí está nuestro American gangster.

Ridley Scott hace homenaje al gran cine de Estados Unidos usando como pretexto esta “historia real” de un mafiosillo callejero que ha encontrado la fórmula del éxito según el sueño americano: autos de lujo, casas en New Hampshire, codeo con la farándula y una mujer despampanante. En resumen: dinero, mucho dinero y
más dinero. Ese que producen los emprendedores que se hacen de la oportunidad dorada, los que van hasta el final del sueño, los que defienden a la familia, al país y a la madre como parte de un código de honor que incluye también el servicio al cliente. Y poco importa que servir al cliente implique un poco matarlo, porque el negocio de nuestro héroe está basado en la oportunidad que ofrece la guerra de Vietnam para importar heroína.

Lo importante, parece decir el guionista (y lo repite hasta el cansancio), es el mensaje racial: que no sólo los italianos son buenos mafiosos, como nos han hecho creer los grandes del cine: los afroamericanos tienen lo suyo y —como no queriendo— Ridley Scott lanza un fervoroso suspiro por la cultura negra.

American gangster es una buena película. Lo es no sólo por el duelo actoral Denzel Washington-Russell Crowe; la edición es impecable y la historia mantiene al respetable siempre al borde del asiento. Lo más entretenido, sin embargo, es jugar a la trivia con el amigo que, de cine, todo lo sabe. ¿De dónde salió esta escena?: Denzel besa a su hermano. Quien haya visto El padrino sabrá lo que viene. Denzel utiliza la tapa de un piano para reventar la cabeza de un tipo, ¿dónde vimos a uno que usaba un bat para el mismo efecto? Denzel expresa su amor por todo lo que significa América: ¿Quién dijo aquello de “yo siempre he creído en América”? Ridley Scott campechanea escenas de fervor religioso y violencia callejera, como ya hizo Francis Ford Coppola; Ridley Scott reinventa un mensaje patriotero, como ya hicieron los más grandes autores de Estados Unidos en las más grandes películas de Estados Unidos (sin lugar a dudas, las películas de mafiosos). Vaya, parece que no hay por aquí nada realmente novedoso, pero ¡bueno! Ya se quejaba Homero de lo mismo hace unos miles de años. Como sea, hay películas… Río místico, por ejemplo, películas que introducen una voz distinta en la misma historia del hombre que gana el mundo y pierde el alma.

Hay tantas interpretaciones como individuos. Jorge Luis Borges dijo alguna vez que el primer hombre que comparó a una mujer con una rosa era un genio, el segundo un plagiario y el tercero un clásico. Ridley Scott, en esta película, sería nuestro American gangster del clasicismo.

http://serpentcharmer.blogspot.com/

Gángster americano (American gangster). Dirección: Ridley Scott. Guión: Steven Zailian, basado en un artículo de Mark Jacobson. Fotografía: Harris Savides. Música: Marc Streitenfeld. Con: Denzel Washington, Russell Crowe, Cuba Goodin Jr. y Lymari Nadal. Estados Unidos, 2007.

Fernando Zamora