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Activistas de la Convención Nacional Democrática entraron a protestar por el repique de campanas

Cierran la Catedral tras la irrupción de pejistas

La Arquidócesis pide castigo ejemplar a quienes cometieron “este acto de terror”.
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  • 2008-11-16•Política

<b>Portazo. </b>Unos 200 simpatizantes de López Obrador entraron con pancartas y gritos a la Catedra
Portazo. Unos 200 simpatizantes de López Obrador entraron con pancartas y gritos a la Catedra Foto: Marco Ugarte/AP

Luego de que ayer por la mañana un grupo de simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador irrumpiera de nueva cuenta en la Catedral Metropolitana, la Arquidiócesis de México decidió cerrar el recinto religioso por tiempo indefinido, “porque no existe seguridad en esta ciudad para la libre expresión del culto”.

Los hechos ocurrieron minutos antes de comenzar la misa de 12:00, que regularmente encabeza el cardenal Norberto Rivera. Las campanas de la Catedral empezaron a repicar para convocar a los fieles, como cada domingo ocurre, pero el sonido molestó a los seguidores de AMLO, ya que, según ellos, no les dejaba escuchar el discurso del ex candidato presidencial, quien se encontraba en el Zócalo capitalino emitiendo su mensaje en el marco de la Convención Nacional Democrática.

Los inconformes decidieron manifestar su enojo y se dirigieron hacia Catedral. Cruzaron la valla de granaderos instalada en las afueras del recinto católico para resguardarlo, pero éstos no actuaron y los lopezobradoristas ingresaron al atrio.

Al advertir la presencia de los inconformes, la seguridad del templo intentó cerrar las puertas, esfuerzo que fue en vano, porque los simpatizantes del tabasqueño, al grito de “¡Es un honor estar con Obrador”!, lograron abrir una de las puertas a empujones e irrumpieron en el recinto religioso.

Ya en el interior, los inconformes intercambiaron palabras altisonantes con los fieles que esperaban iniciara la misa, a la que no asistió Rivera Carrera, quien pese a su ausencia fue el blanco de los ataques porque le gritaron: “¡pederasta!”, “¡Te vas a ir al infierno !” y “¡Arriba López Obrador”!

Entre consignas, palabras altisonantes y empujones, los pejistas intentaron apoderarse del altar mayor y se enfrentaron a una valla de elementos de seguridad y de fieles, quienes entre empujones y patadas lo impidieron.

Los manifestantes se dieron cuenta de que no cumplirían con su objetivo y decidieron emprender su retirada, no sin antes destruir las vallas de madera que se utilizan para impedir el paso de los fieles y de los reporteros en algunas zonas del recinto, e insultar a las religiosas que esperaban el comienzo de la misa, a quienes les llamaron “amargadas”.

Ante estos sucesos la mayoría de los fieles decidieron retirarse para evitar ser agredidos por los perredistas.

Por tales hechos, la Arquidiócesis de México informó anoche, en un comunicado, que “en señal de condena y de la más firme protesta, anuncia con dolor —para vergüenza nacional e internacional— que como medida precautoria cerrará la Catedral Metropolitana, esperando de parte de las autoridades un compromiso serio que garantice la libertad de cultos y la integridad de los fieles “que cada domingo asisten al templo.

También exigió a las autoridades que finquen responsabilidades y se castigue “ejemplarmente” a los “sacrílegos criminales que cometieron este acto de terror contra los fieles que participaban de la santa misa”.

La Arquidiócesis señaló: “El grupo de agresores eran unas 200 personas que entraron abriendo salvajemente a patadas las puertas, rompiendo las vallas de seguridad, haciendo destrozos y rayando las bancas”

Además, agregó que los inconformes agredieron físicamente a los feligreses, “lo que causó el pánico de los presentes, entre los que se encontraban ancianos, mujeres y niños que lloraban y corrían despavoridos por todo el recinto, espantados por este condenable y cobarde acto de terror, expresión inequívoca de la intolerancia religiosa y del odio a la Iglesia católica”.

En el comunicado, la Arquidiócesis condenó la “brutal profanación de la santa misa y del sacro recinto de la Catedral, así como la agresión física que sufrieron los fieles”, y consideró que las autoridades capitalinas y federales han mostrado que han sido rebasadas en su deber de salvaguardar la libertad de culto y el respeto del sacramento más preciado que tenemos los católicos: la Eucaristía”.

Porla irrupción, el dean de la Catedral, Rubén Ávila, aseguró que se presentará una denuncia penal ante las autoridades para que se castigue a los responsables. Al respecto, el presidente del Colegio de Abogados Católicos, Armando Martínez, aseguró que este “fue un acto terrorista”.

“Pediremos la actuación del gobierno federal, del procurador Eduardo Medina Mora para que tomen los casos, pues es terrorismo, ya no es simplemente una irrupción, el tono ha subido con la complacencia de las autoridades del gobierno capitalino”, agregó el abogado católico.

México • Eugenia Jiménez