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¡Un priista, el político más pobre de méxico!

Ni hipódromos ni residencia en San Diego... Cuando fue alcalde no se enriqueció a costa del erario. Tras siete décadas de priismo, sobrevive con 8 pesos al día. Su orgullo, el tricolor.
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  • 2008-11-16•Política

Foto: Héctor Téllez

Juan López Torres, siempre ha sido priista. Desde hace 70 años, los mismos que tiene de vida. “Desde la panza de mi mamá tenía la bandera del PRI”, se ufana y exhibe su sonrisa chimuela. “Aquí todos somos priistas, no estamos mezclados, no hay de otro color”, agrega orgulloso.

Y sí: aquí en el municipio de San Pablo Cuatro Venados, Oaxaca, el PRI arrasó en las elecciones locales de principios de agosto: en las dos casillas instaladas ganó siete y ocho a uno a su más cercano rival, el PAN.

Aunque este antiquísimo ayuntamiento —data del Virreinato, de 1685, cuando se llamaba San Pablo Cuatro Allegados, relata el campesino—, enclavado entre montañas boscosas ubicadas a varias horas de brecha de la ciudad de Oaxaca, se administra bajo la forma de usos y costumbres, don Juan lo gobernó hasta 2004 con el orgullo de ser lo que es: un priista.

Y eso es lo que fue durante tres años: el alcalde del municipio más pobre y con mayor rezago social de Oaxaca —según los nuevos datos sobre la pobreza divulgados en julio pasado por el gobierno federal—, y uno de los cinco más miserables y atrasados del país.

Sólo que don Juan , con su rostro moreno y curtido por tantas jornadas campesinas, con sus manos aradas para siempre por las herramientas que ase en la milpa, con sus pies en huaraches, con sus dedos y empeines ennegrecidos por tantos y tantos días que han estado hundidos en la oscura tierra labrada, es un político priista… peculiar: no ha amasado pequeñas o grandes fortunas.

Él no tiene ingresos semestrales de 7 mil millones de pesos provenientes de sus hipódromos, galgódromos y casas de apuestas, como algún colega y correligionario, también ex alcalde, por cierto.

No, don Juan no tiene bisnes que le den un peculio de 3.5 millones de dólares al día. Tampoco ha ganado nunca cerca de 200 mil pesos mensuales en el Congreso de la Unión como los legisladores federales del PRI y de los otros partidos.

Juan López Torres sobrevive con ocho pesos al día. Menos de un dólar diario. Por eso es el político más pobre de México…

***

Cada abril recibe tres mil pesos de ayuda federal por medio del programa Procampo, para que pueda cultivar sus tres hectáreas de maíz. Son 8.21 pesos al día. No tiene más. Con eso debe comprar semillas y fertilizante, y pagar tres mozos que le ayudan a sembrar y cosechar. El maíz no lo vende. Lo come. Si tiene necesidad urgente se deshace de un borrego de los cincuenta que ha ido criando en su vida. Lo vende a un máximo de 500 pesos. Ahorra 250 y se gasta el resto.

—Así vivo. ¿De dónde más saco lana? Si vendo todos los animales de golpe, quedo más jodido. Así le hacen muchos y luego en vez de tasajo pa' la familia se lo chupan todo... También tengo cuatro gallinitas, cada tres días cada una pone huevo. No hay más…

No hay más. Por eso el político más pobre de México no come en lujosos restaurantes como la mayoría de sus colegas. De hecho él no desayuna todos los días. Y cuando desayuna, cada tercer día, su menú es de huevos con tortilla y chile de árbol.

A la hora de la comida su dieta suele ser de frijoles con tortilla y más chile. (“¿Carne? ¿cuándo? ¿de dónde, con qué?”.) Y la cena, café con frijolitos y tortilla sin chile.

—Y a roncar… —agrega sonriente, con la mirada brillante, plena de la amarga y resignada dignidad que le da el humor.

***

Don Juan, a diferencia de una colega, ex priista, no tiene departamentos ni casas en Polanco o Las Lomas, en la Ciudad de México, o San Diego, en California, con un valor de 8.7 millones de dólares.

No, don Juan, quien invita al fotógrafo y al reportero a conocer su hogar, duerme junto a su esposa en una oscura cabaña de tres por seis metros hecha con palos de madera.

Tienen un colchón colocado sobre tablas. Un par de colchas de franela. Una tele. Un radio. Una foto con el rostro de Zapata. Otra con Villa montado a caballo.

También un altarcito con imágenes de la virgen de Guadalupe, de la virgen de Juquila, del Corazón de Jesús, y de... La Mano Poderosa... “A esa le pido todo: fuerza, voluntad y salud, y ayuda con la pobreza”, cuenta.

El piso es de tierra, la altura del hogar, dos metros; el techo —con orificios por donde se cuela el frío boscoso y el agua de la lluvia— es de láminas de asbesto. Junto a su habitación hay una pequeña bodega donde almacena su maíz morado, criollo, alimento de hace dos cosechas, además de un molinito de nixtamal y sus pocas prendas colgadas en una soga.

También tienen, él y su mujer, otra cabañita más pequeña, ésta sí con piso de cemento desde mayo pasado, donde cocinan en una plancha de piedra, en la cual hacen fuego con leña. Su comedor lo componen dos cubetas de metal.

—Más de setenta años de gobiernos priistas en el país y en el estado y ustedes siguen bien pobres… —le hago ver al hombre tricolor. Saca la casta partidista.

—La bandera (del PRI) no tiene la culpa, sino los que administran. El corrupto no es el partido, sino los hombres o las mujeres…

—Pero ¿qué le hace pensar eso de que este es el municipio más pobre de Oaxaca, uno de los cinco más pobres del país? —le pregunto al padre de cinco hijos y abuelo de dieciocho nietos, y su respuesta ya no es la del simpatizante partidista, sino la del hombre en la miseria.

“Siempre nos quejamos de que no hay y de que no hay, pero es que vea, no hay”, dice con tono de desesperación. “Es la verdad —insiste—: no hay. Y los gobiernos se hacen sordos. Nunca nos dicen: ‘Está bien, aquí está este tractor, esta yunta, estos invernaderos de tomate, de chile, les enseñamos’. No. Nada. Nunca. A veces vienen a orejear (espiar), pero nada…

"Mire —cuenta don Juan López Torres—, el Ejército plantó muchos pinos, porque mucha gente completa su dinerito con la maderita que corta, y ¿qué cree?: los plantó en diciembre. En invierno. Pus se murieron sin agua. Si así planean y ayudan…” —ironiza con la frase inconclusa, quien también fuera soldado durante siete años de su vida, al igual que uno de sus hijos enviado hoy en el norte de la República.

Reflexiona unos segundos don Juan López Torres. Hay silencio absoluto en los sembradíos y el bosque donde se erige su hogar. El hombre mira el paisaje y agrega:

“Así que sí, da tristeza, pero es correcto eso de que somos el municipio más pobre de Oaxaca. El pueblo está bien jodido.

"A mí me da tristeza ver a algunos que viven por aquí que no tienen ni huaraches... —el pobre se compadece de los paupérrimos—, pero cada quien tiene que ver por su familia, porque nadie puede ayudar mucho a nadie aquí. ¿Con qué, si no tenemos? La pobreza duele…”.

San Pablo Cuatro Venados. El municipio más pobre y rezagado de Oaxaca. Uno de los cinco con más miserables del país, donde vive Juan López Torres, el político más pobre de México…

Disparos

Acerca del PRI
"El corrupto no es el partido, sino los hombres o las mujeres"

Juan Pablo Becerra-Acosta