Cambio climático
Al Gore, superestrella
Con una visión la mayoría de las veces catastrófica, sin dejar de lado el humor, Al Gore, ex vicepresidente de Estados Unidos, presentó una estampa policromada de las consecuencias del calentamiento global. Tenemos que sacar la cabeza de la arena, dijo, al mismo tiempo que culpaba a su país y a China, de ser los mayores contaminadores del mundo, con la diferencia de que los chinos ya implementan acciones para detener la crisis.
En la presentación de su conferencia titulada La verdad incómoda, cuyo escenario fue en el Teatro Metropolitan, y tras de ser presentado por el jefe del Gobierno del DF, Marcelo Ebrard, la figura del político apenas era visible en sus evoluciones bajo gigantescas pantallas donde mostraba gráficas e imágenes de algunas zonas de la Tierra que han sido devastadas por lo que dijo fueron efectos del cambio climático.
Luego, mientras saludaba al científico mexicano Mario Molina, presentó caricaturas realizadas por su hija en las que se explicó con plena sencillez el efecto invernadero.
En la misma vena didáctica, Gore mostró el impacto del calentamiento en diferentes regiones del mundo y dijo que de seguir creciendo los niveles atmosféricos de dióxido de carbono (CO2), en 15 años no existirán los glaciares, como es el caso del Monte Kilimanjaro. Y para reforzar su tesis mostró el deshielo.
Contrastaba fotografías de antes y después de los Alpes suizos, las fronteras entre Italia y Austria y los Himalayas. Dijo que los supuestos escépticos, que cada vez son menos, afirman que este fenómeno es algo cíclico y natural, pero los desmintió cuando mostró las curvas de temperatura a través de los años.
En la penumbra, sólo él con sus tres pantallas gigantes, al frente y a los lados, y un público que atento lo escuchaba y veía expectante las fotografías y estadísticas, Gore no perdió ocasión para también criticar al gobierno de su país, advirtiendo: Esta es una catástrofe, pero tenemos el poder de evitarla, y para ello se necesita conciencia.
Mostró un mapamundi prospectivo en el que México aparece con grandes zonas invadidas por la ola de calor. El invierno pasado fue el más caluroso, recordó Gore, quien no hace mucho pasó sus propios bochornos cuando se le cuestionó públicamente porque, aseguran, posee una mansión con 20 habitaciones y ocho cuartos de baño, donde se consume 20 veces más energía que una familia media.
Pero en este martes importaba la visión global de quien ganó un Óscar por su documental Una verdad incómoda. Y no descansaba en mostrar los contrastes. Las evidencias. De recordar a los presentes que el invierno pasado fue el más caluroso y que 35 mil personas murieron en Europa debido a las inusitadas oleadas de calor.
Sus gráficas también evidenciaron que desde los años sesenta las temperaturas oceánicas han aumentado, por lo que ahora son mayores las tormentas, tifones y ciclones, algunos de éstos ocurridos en lugares inimaginables.
Y dijo que si Katrina causó daños aterradores en Nueva Orleans, Wilma no se quedó atrás, pero los medios ya no lo publicitaron, pues algo pasaba con Anna Nicole Smith o Paris Hilton.
Ya en la medianoche presentó fotos de lugares donde hubo lagos y ahora hay migraciones por sequías, los grandes desgajamientos de hielo, como en el Ártico, donde los osos mueren por tener que nadar para comer; pero esto no se menciona en el debate político ni en los medios.
La visita del político fue patrocinada por Empresarios por México, y en particular por los laboratorios Genomma Labs, que además donarán al país un millón de árboles en un plazo de un año.
El huésped distinguido
En presencia del jefe de gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, el ambientalista Al Gore demostró con imágenes las consecuencias del calentamiento global, un fenómeno que afecta a todos los países.
Horas antes, el titular del gobierno capitalino había entregado al también ex vicepresidente de Estados Unidos una medalla y un pergamino cuya inscripción declara al político huésped distinguido de la Ciudad de México.
La ceremonia se realizó en el salón de Cabildos del antiguo Palacio del Ayuntamiento; ahí Ebrard calificó a Gore como un líder mundial y un demócrata.
A su vez, el activista estadunidense aseguró que la capital del país está a la vanguardia en materia ambiental.
Por la noche, los cumplidos se convirtieron en atención a las imágenes con las que Gore enumeró ante los presentes su verdad incómoda: que la Tierra enfrenta numerosos problemas de origen humano, y que aunque existen evidencias indiscutibles de este hecho, los gobiernos se resisten a aceptarlas porque consideran, erróneamente, que actuar contra dicho cambio representará un costo irrecuperable.
Gore enumeró las calamidades que ha vivido la Tierra en los últimos decenios, incluyendo grandes calores, sequías inaguantables, inundaciones inesperadas, todo ello derivado de acciones humanas y todo lo cual plantea a la humanidad un reto ético fundamental de actuar cuanto antes.


