Paseo Popular Nocturno en bicicleta
No pedalearon lo suficiente; quieren más
Las siguientes líneas no son exageración. Cientos de ciclistas figuraron una mancha de aceite por avenidas de la ciudad; una gota que se extendía a lo largo de cuadras, primero tres, luego cinco; una hora después, se expandió en la plaza del Expiatorio. Si usted asistió al Paseo Popular Nocturno pudo verificarlo, si no, quizá le interese lo que sigue.
Corrieron la voz de verse a las once de la noche del miércoles. Fueron llegando sin el ruido de los motores. Se estacionaron en un apéndice de la avenida Chapultepec. ¿Quién va a dar el banderazo?. Todos. Alguien arrancó y todos lo siguieron. Mejor: todos arrancaron. Era una fraternidad de extraños: unos en bicicletas antiguas, plegables, de carreras, de montaña, en patinetas, en un triciclo, en patines, en un monociclo y dos extranjeros güeros en una bici de doble asiento.
Colores y sabores. Una chica con una estola de peluche al cuello. Otra con falda y mallas. Uno con sombrero y lentes oscuros. Otro con saco de terciopelo. Conocidos y desconocidos. El director de la Vía RecreActiva, Gabriel Michel Estrada,de los pocos con casco, se aventuró a tomar la calle. Muchas luces: reflejantes, fantasmas, dínamos, mochilas con flechas encendidas.
Más de 300 personas a buen ritmo y con mejor humor, con la sensación de saberse dueños del recorrido: del Aurrerá Chapultepec a la glorieta de los Niños Héroes, a Américas, al nodo Colón, a Plan de San Luis, a Enrique Díaz de León, al Expiatorio. Una hora de paseo. Y la explosión: el sonoro y unísono grito de los conquistadores al llegar a la plaza, un ¡Lo logramos!.
Pareció como si se hubiesen abierto las compuertas y un tropel de ciclistas desahogara sus ansias de apropiarse de las calles. Iban a sus anchas, donde veían gente gritaban, chiflaban y sonaban sus campanitas bicicleteras. Lo mismo en las demás arterias del recorrido. La gente miraba sorprendida algo poco usual. Excepto los domingos, por iniciativa municipal. ¿Por qué la manifestación?, gritaba uno, y de adentro de la mancha otro contestaba: ¡No es protesta, es paseo!.
Puñados de ciclistas no son cosa común en las calles de Guadalajara, pero son parte de los que andan desperdigados por la ciudad, entre la marabunta vial.
Dos patrullas escoltaron a los paseantes. Nadie les pidió el favor. Los oficiales llegaron por su cuenta y se ofrecieron a cuidarles el paso. En el nodo Colón, un automovilista no hallaba por dónde atravesar el carril tupido de ciclistas. Un agente de tránsito estaba más preocupado por los paseantes que por los de coche: A ver: ¿se va quitar o lo detengo? ¿No puede esperarse?. El impaciente tuvo que esperar al último ciclista.
El Paseo Popular Nocturno surgió como una iniciativa ciudadana para disfrutar la vía pública sin la presión de los automovilistas. Quizá, después de la congregación del miércoles, no importe mencionar los nombres de los organizadores, sino dar espacio a la conclusión de la multitud que llegó a la meta: el próximo miércoles, 4 de julio, todos están invitados a una segunda edición. La salida será del mismo sitio: Chapultepec y avenida México. La hora: 23:00.


