Acervo indígena de UdeG, elegido por la Unesco
2008-11-16•Cultura
La Colección de Lenguas Indígenas de la Biblioteca Pública del Estado Juan José Arreola (BPE) de la UdeG fue declarada, ayer, Memoria del Mundo por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). El acervo está integrado por 128 libros en 166 volúmenes, entre los que se encuentran sermonarios, doctrinas, vocabularios y gramáticas que datan desde el siglo XVI hasta mediados del siglo XX. En los títulos están representadas 17 lenguas pertenecientes a nueve familias lingüísticas.
El beneficio del nombramiento, detalla Marina Mantilla Trolle, coordinadora del proyecto de estabilización de la BPE de la Universidad de Guadalajara, es que se garantiza la integridad y la conservación de la colección: Está el reconocimiento de que no sólo es patrimonio de Jalisco, sino del mundo, y como tal hay que conservarlo. La relevancia de esta colección, añade, es que conforma un cuerpo documental que, para ser consultado fuera de la BPE, obligaría al investigador en turno a recorrer varias bibliotecas alrededor del mundo, como la del Congreso en Washington, la Huntington de California, la Nacional de Francia y la Británica en Inglaterra.
Ninguna otra institución tiene la colección completa, asegura Mantilla. Entre los libros destacados en este acervo universitario se encuentran Aquí comienza un vocabulario en la lengua castellana y mexicana, de Fray Alonso de Molina, que data de 1555; El arte de la lengua mixteca, de Antonio de los Reyes, que data de 1593, así como ejemplares de lenguas extintas como la opata, que se hablaba en Sonora. Otro valor de la colección es que sus títulos son testimonios de lenguas que ya no existen.
Desde 1925 el archivo está en resguardo de la Universidad de Guadalajara. La propuesta para que fuera considerado en el registro Memoria del Mundo de la Unesco se presentó en 2006. En el proyecto trabajaron investigadores de la casa de estudios y de El Colegio de Michoacán, que desde hace dos años se dedicaron al estudio, limpieza y clasificación de los ejemplares. Es una colección que llegó a la biblioteca desde la expropiación de los bienes eclesiásticos; se depositaron los libros de las bibliotecas conventuales y se formaron colecciones en lo que era el Liceo de Varones, en la sede del actual Museo Regional, detalla la investigadora.
Actualmente los materiales están catalogados, digitalizados y dispuestos en la red de la UdeG para su consulta. Además, está en marcha un proyecto para la difusión de los materiales a través de facsímiles y discos compactos. Uno de los compromisos que adquirimos con la Unesco, incluso antes de que nos denominaran Memoria del Mundo, fue que al material tendrán acceso no sólo especialistas, sino también el público interesado, concluye Mantilla.

Fray Alonso de Molina. 1578 (Izq.); Fray Maturino Gylberti. 1559 (centro) y Fray Martín de León. 1611 (Der.).
"Se garantiza su conservación"
Doctora en historia, Marina Mantilla Trolle es la coordinadora del proyecto de estabilización de Fondos Especiales de la Biblioteca Pública del Estado Juan José Arreola y líder del proyecto que recibió el reconocimiento de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
¿Cuál es la trascendencia del nombramiento de la Unesco?
La virtud de la Universidad de Guadalajara es tener el acervo como una colección. El nombramiento nos garantiza la integridad y la conservación de esta colección. No hay un premio económico por este tipo de denominaciones, pero sí está el reconocimiento de que no sólo es patrimonio de Jalisco, sino del mundo, y como tal hay que conservarlo.
¿Cómo surgió el proyecto que se presentó al organismo?
Porque invitaron a la Universidad a ser parte del comité de Memoria del Mundo, y a partir de ahí nació la inquietud. Desde 2002 se planteó la posibilidad de enviar el proyecto a la Unesco.
¿Qué beneficios traerá la designación?
Tener los ojos del mundo sobre nosotros, porque eso garantiza su conservación e integridad. Y el reconocimiento de que tenemos parte de la memoria universal. Nos puede servir para gestionar recursos federales o internacionales. Esta colección de lenguas indígenas es un botón de todo el ramillete que hay en los fondos especiales de la biblioteca.






