Reivindica experto francés precio único del libro

Contra la creencia de los economistas, una estrategia como el precio fijo alienta la competitividad y el desarrollo del mercado.
  • 2008-11-16•Cultura

<b>Hay que acordarse</b> que el precio único no es un dispositivo en contra de la competencia, al co
Hay que acordarse que el precio único no es un dispositivo en contra de la competencia, al co Foto: Javier García

Cuando se aprobó la Ley del Precio Fijo al Libro en Francia, hace 25 años, la principal cadena de librerías, la FNAC se había opuesto a su aplicación, pero hoy día es uno de sus principales apoyos. Si bien no creció el número de puntos de venta, sí se duplicó la superficie de ventas y se triplicó el volumen de títulos en oferta.

Apenas unos ejemplos planteados por Jean-Guy Boin, director de la Oficina Internacional de la Edición Francesa –dependiente del Ministerio de Cultura y Educación de Francia–, al reflexionar acerca de los beneficios del esquema definido como “una estrategia económica para apoyar la lectura, al nivel de formación de la sociedad y, con ello, a su desarrollo general a largo plazo.”

“El mundo económico no siempre ve la particularidad de la industria cultural. En el sector del libro en Francia tenemos 60 mil novedades por año, ninguna otra industria tiene tantas ofertas por año; entonces estamos obligados a diversificar al máximo, porque tenemos mucho qué ofrecer.

“Sigo pensando que hay que explicar a los economistas que la ley es de competencia: cuando no se tiene, el sector económico se retrae y el público, el mercado, dispone de una oferta reducida.”

Economista de profesión, Jean-Guy Boin no sólo se encargó de promover el establecimiento del precio fijo en su país natal, conocida como Ley Lang, sino además analizarlo desde la perspectiva económica para la Unión Europea.

Y es que una de las principales trabas que enfrentó la Ley de Fomento a la Lectura y al Libro, en especial lo referente al establecimiento del precio fijo al libro, estuvo en la opinión de la Comisión Federal de Competencia, donde se argumentó que dicha modalidad desalentaría la libre competencia, lo que trajo como consecuencia el veto del ex presidente Vicente Fox a dicho punto, aun cuando ya había sido aprobado por las Cámaras de Senadores y de Diputados.

“Gran Bretaña dejó de aplicar el precio único hace 12 años, pero ya lo comenzaron a resentir porque se dieron cuenta que resultó en una inflación muy importante y en la concentración de los puntos de venta. Hubo un error de análisis de los profesionales de aquel país y en la actualidad se plantean cómo regresar al sistema”, explica el especialista.

Profesionalización de libreros

Jean-Guy Boin se encuentra en México como parte de los esfuerzos de los promotores del precio fijo al libro para sensibilizar a algunos sectores sobre la importancia de su aplicación, por lo cual ha tenido contacto con funcionarios tanto de la Secretaría de Educación Pública como del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.

Entre los resultados económicos de su aplicación, se refiere a la multiplicación del número de títulos publicados, en un 2.3 por ciento, lo que quiere decir que el dispositivo alienta la creación más que bloquearla, además de que el alza de los precios de los libros ha sido inferior al alza general de los precios.

“Hay que acordarse que el precio único no es un dispositivo en contra de la competencia, al contrario, descansa en ella. No en la competencia por los precios, pero sí en los servicios ofrecidos por los libreros, el número de títulos en existencia, la formación de equipos de venta, los cambios dirigidos a la clientela.

“Algunos libreros pueden ser muy especializados para clientela exigente, otros más para pequeñas ciudades donde no haya otros espacios. Se necesitan también los grandes supermercados que venden libro. El precio único favorece la diversidad de los puntos de venta.”

Fundador de la Asociación para el desarrollo de librerías culturales, Jean-Guy Boin recuerda el caso de uno de los principales opositores de la ley, la cadena de libros y discos FNAC, que aun cuando estaba en contra del precio, ahora es su apoyo, porque se dieron cuenta de que la competencia se daba a través de los servicios, al grado que en la actualidad tiene 20 por ciento del mercado de la venta de libros.

“El precio único no tiene como finalidad desarrollar la rentabilidad del medio profesional, sino más bien el desarrollo del mercado, tanto del número de títulos y, con ello, la diversificación del campo de la lectura.”

Sin embargo, la estrategia debe acompañarse de la profesionalización de los servicios, como puede ser el mejoramiento de la logística o la creación de bases de datos, pero también puede ser el transporte del libro o la coordinación de la promoción de la lectura.

“La ley lleva a los profesionales de la cadena del libro a responsabilizarse. Así tuvimos en Francia el desarrollo de la única base de datos bibliográfica que abarca todas las publicaciones del país u otra base de datos que permite hacer los pedidos directamente de los libreros a las editoriales a través de internet, lo que permite acceder a la logística, el transporte y la entrega de las obras más rápidamente a los clientes.”

De acuerdo con Boin, el establecimiento del precio fijo al libro tan es una estrategia económica que su costo siempre estará vinculado con el mercado, pues por mucho que los editores sean los encargados de fijarlo, si no ofrecen las mejores condiciones, simplemente no tendrán el mismo impacto de ventas.

México/Jesús Alejo